“Es preferible que la pobreza sea sórdida y no mediocre”

¿Conoce esa frase? Muchos creen que habla sobre lo material, pero yo creo que se trata de algo más profundo, porque ¿quién rayos quiere ser un miserable pobretón? Pienso que esta frase habla de la moral, del alma en sí, de su corrupción. Por ejemplo, una persona ignorante que hace mal a otros podría definirlo como un imbécil entre el montón que solo está amargado de la vida. Pero, pongamos a alguien más… ¿cómo decirlo? Culto. Una persona racional que sabe lo que está bien y lo que está mal, pero es un desgraciado que no importa cómo pisotea a quien sea que se le ponga enfrente, eso sí es ser un desgraciado cabrón que no le importa pisar mierda para obtener lo que quiere.

Ahora bien, pongamos otro ejemplo más claro, ¿qué le parece un policía? Uno de entre el montón pero este quiere destacar y no seguir en rondines peligrosos en su auto patrulla ni seguir arrestando borracho o drogadictos. Este policía, un día arresta a… llamémoslo señor X, en una redada. Pero el señor X no es solo un simple criminal ya que él conoce a otro criminal mucho más peligroso al que le pondremos señor Y, y era buscado por toda la fuerza policiaca. Y el policía se da cuenta que si el señor X es arrestado, no podrían llegar al señor Y. Entonces deciden hacer un trato, si dejaba ir al señor X entonces este los llevaría al señor Y, a cambio de que se retiraran todos los cargos él los levaría con el señor Y, por supuesto lo vigilarían por si acaso se chivaba. El policía, el fiscal y el señor X cerraron el trato.

El señor X al salir no tarda mucho en delinquir, un simple robo, pero el policía no lo detiene, tenían un trato después de todo. Después de ese insignificante robo, vinieron otras cosas más comunes, exceso de velocidad, molestar en vía pública, cosas sin importancia, pero espera, el señor X ha puesto sus ojos en una inocente chica de una cafetería a la que llamaremos la Chica del café y comienza a acosarla. El policía no interviene, después de todo solo la está molestando, siguiendo un poco, hablando de lo que gustaría hacerle. Y una noche, lo ve irrumpir en la casa de esa Chica del café, ¿y qué debe hacer? Tiene que detenerlo, arrestarlo, porque podía escuchar claramente lo que le estaban haciendo y sus gritos desgarradores no caben a lugar de la maldita violación que está sufriendo.

Pero no hace nada.

El policía se queda en su auto, porque si arresta al señor X ya no hay trato, si lo arrestaba no le diría palabra sobre el señor Y, ni mucho menos podría salir de esa rutina diaria a la que era sometido. Se queda en el auto y solo espera hasta que el señor X termina y se marcha.

Semanas después el señor Y es arrestado. El señor X sale libre y el policía asciende rápidamente por tan heroica acción y años después lo vuelven capitán, pero seguiremos llamándolo policía para no desviarnos y confundirnos.

Pero pronto ya nada le parece suficiente, quiere tragarse el mundo entero y vivir a sus anchas, deja a su mujer e hijos, se hace de múltiples amantes y olvida todo lo referente al señor X y comienza a aceptar sobornos de cabezas criminales o políticos volviéndose asquerosamente rico. Tiene todo lo que había deseado pero no es suficiente, nunca le parece suficiente…

Y semanas después se obsesiona con una mujer que trabaja en un bar nocturno, La dama de rojo, según le dicen que se llama por su flamante cabellera, se acerca a ella y la mujer no se hace del rogar. Beben, se ríen y tontean un poco para después salir y poder ir a un lugar más privado. Acuerdan ir a la casa de ella, le da la dirección e indicaciones de cómo llegar y conduce hasta llegar a una casa en la carretera un tanto alejada y que les daría la privacidad para hacer lo que quisieran. Llegan a la puerta de la casa entre besos y caricias pero antes de cualquier cosa ella le ofrece un trago más, ¿qué daño podría hacer un poco más de alcohol? El policía acepta, bebe lo que ella le da y se dirigen hacia la recamara, pero algo pasa. Visión doble, falta de coordinación, y en poco… ¡PAF! Cae al suelo.

Y piensas, que el policía ha sido engañado y robado, pero no, la cosa es distinta y mucho más macabra. Y cuando el policía despierta está en una habitación llena de plástico, atado de manos y piernas en una silla y amordazado. Y se da cuenta de la verdad. La dama de rojo no era una dama, era un varón, un travesti a toda regla que lo mira burlón pero con una mirada que no auguraba nada bueno y mientras selecciona qué objeto usar para su tortura le señala el pedazo de carne y sangre que está en una esquina como ejemplo de lo que le espera mientras le relata una serie de ejemplos exponiendo la vida del policía que lo mira incrédulo y asustado, de seguro preguntándose ¿por qué le iba a matar? ¿Qué era lo que le había hecho a este hombre que nunca en su vida ha visto? Y este le mira con bisturí en mano y le contesta. Porque el travesti era hermano de la Chica del café, la Chica del café que murió por las heridas causadas por el brutal abuso días después de estar en coma; un hermano que supo la verdad gracias al conocer al señor Y que le relató todo el día de su encierro en una increíble coincidencia o casualidad del destino cuando lo arrestaron por supuesta prostitución en la celda contigua, y por supuesto, hicieron un trato, así el travesti estuvo preparando todo por años con meticulosidad para este momento, vigilando a sus objetivos, conociendo cada detalle sobre ellos como qué comían, con quién hablaban y a dónde iban, volviéndose su sombra y siendo contratado en los clubes a los que iban los dos. Y ahora el policía lo mira con terror, porque sabe que terminará como ese pedazo de carne sanguinolenta que antes era el señor X después de días de crueles e inhumanas torturas.

¿Y sabes algo? Mientras el policía se volvía otro mediocre y pomposo estúpido avaro podrido en dinero, el travesti se convirtió en el ser más vil de todos, corrompiendo su alma y su mente para este momento culminante. ¿Puedes ver la diferencia entre sórdido y mediocre? ¿Quién es quién, capitán? Ya sabes cuál eres tú. Y ahora la cuestión es, ¿cuánto tiempo durarás antes de morir? Pero no te preocupe, cariño. Prometo que será tan doloroso, que pagarás con intereses lo que debes en esta vida.

Texto: © Ana María Zambrano González, 2019.

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