CONFESIONES

Hoy ha sido un día pésimo, no soporto las funerarias y menos ese llanto, la mitad de las lloronas estaban fingiendo, algunas hasta se desmayaron, ni en una telenovela mexicana, como si fuera tan querida. Todo pura ironía. Laura no se puede quejar, tuvo un funeral por todo lo alto. Quien se lo iba a decir, hasta “los grandes jefes” vinieron en sus grandes carros y sus guardaespaldas. Todo un espectáculo. Es que tienen que demostrar que quieren a sus empleados. Mientras que el mosquita muerta de Walter con lágrimas en los ojos se arrastraba por los rincones. Ni se imagina que yo lo sabía todo, no por gusto estudie psicología y siempre he sido muy observadora. Además, una mujer siempre sabe. Él es de esos que piensa que las mujeres solo servimos para la cama y que abrimos las piernas de solo escuchar la palabra dinero. Se cree que porque tiene una buena cuenta bancaria y la gerencia del negocio, una vive con los ojos cerrados. Con lo viejo y gordo que está. Él no nos conoce.

Por eso mi lema es aquella frase que un día cuando era estudiante leí en una novela que me prestaron y que alguien había subrayado: “Es preferible que la pobreza sea sórdida y no mediocre”. Me gustó tanto que la hice parte de mí. Aunque parezca una contradicción ya que siempre me ha gustado el dinero y vivir bien. Pero con estos tipos una vive una pobreza de espíritu que te obliga a cometer locuras que nunca en la vida pensaste que ibas a cometer, pero bueno, basta de filosofía. Lo único que le faltó en la funeraria fue tirarse sobre la caja gritando. Hasta sus amigotes le daban el pésame a lo clásico, hombres al fin: “Lo siento mucho mi hermano, una muchachita tan buena”, o mejor aún: “Walter compadre, de verdad que lo siento, una chiquita tan llena de salud y con ese cuerpazo.  Yo tú me echaba a llorar”. Hipócritas y estúpidos, como siempre estaban en la componenda. Sabían desde siempre que andaban juntos, luego venían a la casa a que la estúpida les llenara las panzas y les riera los cuentos mierderos  que hacían: “China cuida a ese hombre que más bueno que él nunca lo vas  a encontrar. Se pasa la vida hablando de ti”.

Seguro que hablaba de mí, él es de esos que lo cuentan todo, sus conquistas, hasta los detalles de sus mujeres, nunca pueden quedarse callados. Lo imagino riéndose de mi “ingenuidad”. Que estúpido. Por eso me alegro que esté bajo tierra, se lo merecía, la mejor amiga, ¡Ja!: “China necesito que me ayudes…”. “China, ¿qué tú crees de este vestido?”. A la mierda, a la mierda cuando estabas viva y ahora que estás muerta, que te pudras rápido. A lo mejor hasta en mi cama lo hacían cada vez que iba a visitar a mi madre. Y mírenlo a él. Desde que entró a la casa se sentó en la butaca con la botella de whisky: “A mi esta cosa me ponen mal, de verdad que si China. Era una compañera de trabajo y amiga de siempre. Morirse tan joven y de esa forma”. Sufre, sufre papito, que se te jodió el caramelito. Hasta una rima me salió. Buena compañera de trabajo. ¿Dónde? ¿En la cama? Me importa un carajo si estás sufriendo. Eso de que te encuentren muerta y desnuda, tu tirada ahí y los policías mirándote excitados y fotos por aquí y por allá, en este ángulo, en aquel “Sonríe Laury que vas a salir en Play Boy” No saldrás en la revista, pero de seguro que en Internet si.

Lo malo fue lo del cuello roto. Debió doler bastante. Un resbalón, el golpe contra el borde de la taza, la sangre, ojos entreabiertos. “Ayúdame que me muero”. La mano extendida.  Ahora ese timbre. Deben ser los amigotes que vienen a tomarle las bebidas y a lo mejor ya le consiguieron otra secretaria: “Mejor que aquella y recuerda socio que el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Son así de originales. ¡Ya voy!… ¿La policía? Si ya la enterraron ¿Qué querrán? Estoy segura que no dejé ningún cabo suelto. Se ira a cumplir eso de la “pobreza sórdida”? Esta maldita vida es un  puro teatro. Buenas tardes oficiales. ¿Qué desean?

Texto: © Luís Pacheco Granado, 2019.

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12 pensamientos sobre “CONFESIONES

  1. Me gusto mucho el cuento, sus ideas son maravillosas, espero que siga escribiendo porque deseo leer mas de esto, no soy muy aficionada al cuento pero este me a motivado a querer escribir mi propio cuento.

  2. Un cuento redondo. Tiene todo lo que necesita un cuento policíaco. Hay una víctima, un crimen, “un asesino”. Hay un nivel de tensión narrativa bien interesante desde la narración del testigo directo, es decir, “el asesino”. Hay una posible solución con ese final donde aparece la policía. Además de ser breve, el cuento consigue el ambiente policíaco con elementos tan poco usuales como actitudes, correlatos, subjetividades, puntos de vista, y algo más. Lástima que tenga tantas faltas ortográficas. Es un buen cuento.

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