Las Vegas Casino- Mini relato

Con Las Vegas Casino, Yolanda Gil nos deleita con una de sus perlas literarias en tarro de esencias

LAS VEGAS CASINO

Ya no se va a arrastrar más. Anoche llegó a su límite.

Se avergüenza de lo ingenua que fue cuando le ofrecieron trabajar como croupier en Las Vegas Casino. Como toda chica que busca su independencia necesitaba un trabajo para poder cumplir las muchas metas que tenía. Llevaba la lista apuntada en un cuaderno. Y pensó que valía la pena cambiar de ciudad. Que no tendría gastos porque tendría a su disposición una habitación, puesto que el casino ocupaba el edificio de un antiguo hotel. Que con el sueldo tan interesante que ofrecían más las propinas que dejaban los jugadores, en unos meses tendría dinero suficiente para alcanzar algunas de ellas. Pero ese lugar no era más que una tapadera, tras los juegos de azar estaba la prostitución. Las amenazas le impidieron escapar entonces y, tras las primeras palizas y unas cuantas partidas, como llamaban allí a cada servicio, con el dueño y sus cómplices, tuvo que aceptar su destino. Lo de las propinas fue la única verdad que le contaron.

Hace tiempo que arrancó del cuaderno la página con aquel inventario de sueños que ya no se harán realidad. Escribió una nueva lista de metas. Hoy ya puede tachar la primera. Se lava las manos. Guarda en la maleta el cuaderno, la caja de zapatos en la que ha acumulado durante tres años el dinero de las propinas y el cuchillo ensangrentado. El taxi acaba de llegar. Sale de ese infierno.

Texto: © Yolanda Gil Jaca, 2019.

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