Náufrago- Relato corto de Patricia Moreno Raya

Con ‘Náufrago’, la escritora Patricia Moreno Raya nos aboca a un conflicto de identidades y dudosas segundas oportunidades.

Náufrago

Abrí los ojos con dificultad, creyendo que era imposible sentir tantas náuseas y estar consciente. Con la garganta seca y adherida a un plástico que ayudaba al aire entrar en mis pulmones. Los párpados se resistían, empeñados en mantenerme en perpetua oscuridad, sabiendo que si dejaban que la luz penetrase en mi retina vería algo que no querría ver. Y así fue. Un techo gris, con plafones luminosos que le daban a la estancia un intento de luz natural, pero que tan característica era de los hospitales. Cables, tubos, frascos de plástico, jeringas.

“¿Qué ha pasado?”

Intenté bucear en mis recuerdos, pero la marea subía desbordándose por aquellos ojos que ansiaban la oscuridad. No encontré nada entre los pensamientos que debían haberse ahogado.

Observé mis manos enrojecidas con el único ojo con el que en esa ocasión podía ver. Sentí la presión del vendaje en el rostro. La mandíbula inmóvil, dolorida.

Y una ola inundó mi memoria, y arrasó con el vacío que me libraba de la angustia y el rechazo.

Y la vi, desnuda sobre la cama, boca abajo. Con el pelo dibujando ondas sobre la almohada. Con la respiración dormida. Con el corazón apagado.

Y vi en mis manos el motivo de su huída, el desencadenante de su sueño eterno. Retrocedí arrastrando los pasos al destierro, esquivando el amenazante susurro del viento.

Y a pesar de haber saboreado aquel triunfo, pues deshacerte de aquello que te hace daño adormece el miedo y libera el odio, sentí que debía pagar por aquel hermoso crimen que antes había acariciado mi vista.

La culpa me cegó entonces y desafié de nuevo a la vida. Con la punta de la pistola en el paladar, o bajo la mandíbula. Opté por la segunda opción, con el frío rozando mi piel, apuntando hacia arriba apretando con fuerza el gatillo con la mano pegada a mi garganta.

“Mierda. Sigo vivo.”

¿Cómo podré enfrentarme ahora a los días que se enredaban en el incierto futuro? ¿Cómo deshacerme de los nudos que yo mismo hice con las hebras del tiempo? Podría mentir, mentir para borrar las huellas de algo que siempre quise hacer. Imposible, eso significaría perder mi identidad.

Perder mi identidad.

Con el rostro desfigurado por el disparo fallido, y sin más vida que la que deseaba perder, pero aferrándome a ella como si fuera una nueva oportunidad, pagaría la condena del que perdió la vida al apretar el gatillo, y saldría a la superficie como un náufrago para vivir la vida de un nuevo yo.

  Texto: © Patricia Moreno Raya, 2018.

 

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