Las plantas venenosas de Agatha Christie

En las riberas del río Dart, en Inglaterra, se puede visitar un antiguo edificio de arquitectura georgiana localizado en un hermoso jardín que se extiende a lo largo de 33 acres de terreno. Todo el conjunto es conocido por locales y visitantes como Greenway. En 1938, impulsada por su madre, que la describía como la casa más hermosa a orillas del Dart, una reconocida escritora británica decide comprarla, aprovechando que la propiedad se encontraba a la venta y a un buen precio. De esa manera Agatha Christie, la reconocida Dama del Crimen, compra Greenway y la convierte en su casa de veraneo. Desafortunadamente, la Segunda Guerra Mundial estalló poco después y Agatha Christie fue una víctima más de las circunstancias. Su hermosa propiedad fue bombardeada, el ferry que usaban para cruzar el río fue tiroteado por las ametralladoras alemanas, Greenway fue requisada por las autoridades y, una vez terminó la guerra, tuvo que lidiar con el pago de impuestos atrasados, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Ante la imposibilidad de poder mantener la propiedad y darle el mantenimiento requerido, se decidió convertirla en parte de un fideicomiso, con la hija de la escritora, Rosalinda, actuando como dueña.

Esto no desanimó a Agatha Christie, quien siguió usando Greenway como su casa de retiro vacacional. Allí pasaba semanas enteras disfrutando de los espectaculares jardines y discutiendo con el jardinero quien, a pesar de todo, conseguía que fueran los ganadores, año tras año, del concurso establecido por la Sociedad Horticultural de Brixham.

Esta faceta de la escritora es poco conocida por sus seguidores, pero considerando que Agatha Christie se retiraba a Greenway para descansar y buscar inspiración, no es de extrañar que el jardín apareciera, camuflado, en varias de sus obras y que muchos de los venenos que usaba en ellas vinieran de plantas que crecían en su jardín. Un paraje que venía desarrollándose bajo las manos de múltiples dueños por más de cinco siglos, cada uno cultivando lo que le parecía correcto o hermoso para sus peculiares gustos. Cuando Christie tomó control de la propiedad en 1938 se encontró plantas tropicales creciendo a la par de mirtos, puyas, mimosas, camelias, más de 50 especies de eucaliptos y gigantescos rododendros, traídos de China en el siglo 19.

Los conocimientos de Agatha Christie no son el resultado de cultivar plantas y leer unos pocos libros. Ella fue de las que aprendió haciendo. No envenenando personas, pero en realidad curándolas. En el proceso, aprendió lo peligroso que podían ser algunas sustancias. Uno de sus primeros trabajos fue ser la asistente de un boticario en un hospital de Torquay. Con el conocimiento adquirido, eventualmente terminó preparando medicamentos, una habilidad muy especializada ya que todo se hacía a mano. Fue en este mundo, donde las cosas se medían en granos, dracmas (60 granos) y escrúpulos (20 granos), que se le ocurrió su primera historia detectivesca y, siendo así, no es de extrañar que recurriera al envenenamiento para eliminar a su víctima y que el método fuera digno de un químico (El misterioso caso de Styles).

A continuación, quiero analizar los venenos de origen vegetal que Agatha Christie usó en su extensa colección de libros y cuentos, aprovechando estos crímenes para discutir algunos puntos de interés y datos curiosos que, de alguna forma, nos permiten vislumbrar una de las aristas de la mente detrás de la escritora más traducida en el mundo.

  1. Estricnina:

Es un alcaloide muy amargo que se extrae de las semillas del Strychnos nux-vomica o nuez vómica, una planta proveniente del sudeste asiático. Por mucho tiempo se consideró que podía tener un efecto medicinal y se agregaba en productos de todo tipo. Su sabor amargo, se decía, podía aumentar el apetito y en tónicos servía para estimular el sistema nervioso. Estos medicamentos tenían dosis muy bajas de estricnina, ya que a dosis mayores era letal, razón por la que también era usado como pesticida y mata ratas. El verdadero peligro radica en que el rango terapéutico-letal es bastante estrecho y, ya que el veneno se puede absorber por vía respiratoria o por contacto con la piel, pasarse de la dosis era un accidente muy probable.

El veneno se une a los receptores de glicina en las neuronas motoras. La glicina es un aminoácido que modera la acción del neurotransmisor acetilcolina. Si la glicina no puede actuar, la acetilcolina sobre estimula el sistema nervioso. Eso genera en el afectado, elevación de la presión arterial, contracturas musculares incontrolables, convulsiones y la muerte por asfixia, al impedir el funcionamiento de los músculos respiratorios. Es esta escena la que describe Agatha Christie la mañana que el capitán Hastings, quien se convertiría en amigo/ayudante de Poirot, presencia la muerte de la señora Inglethorp en El misterioso caso de Styles. Su cuerpo arqueado, con solo la cabeza y los talones apoyados en el colchón, en una dolorosa contractura agónica, antes de morir.

Curiosidades: La descripción del envenenamiento, en cuanto a síntomas y a la metodología usada, fue recreado de una manera tan fiel que la novela fue analizada en 1978 en The Pharmaceutical Journal, la revista de la Sociedad de Farmaceutas del Reino Unido. El autor del artículo describió El misterioso caso de Styles como “una novela que tiene el raro mérito de estar escrita correctamente” y sugirió que la autora tenía algún entrenamiento farmacéutico o le pidió ayuda a algún experto. Años después (1992) otros autores volvieron a analizar el libro en un artículo académico publicado en el Journal of Chemical Education y opinaron que el texto era apropiado para estudiantes de química.

La Dama del Crimen usa estricnina en tres libros más: Muerte en el Nilo, Primeros casos de Poirot (cuento: ¿Cómo crece tu jardín?) y El enigmático señor Quin (cuento: La llegada del señor Quin).

  1. Ricina:

De las semillas del ricino se pueden extraer dos sustancias. Una es el aceite de castor, usado en jabones, perfumes y tintes. La otra es la ricina, una de las toxinas más potentes conocidas en el mundo y tristemente célebre por ser el método utilizado para el asesinato del disidente búlgaro Georgi Markov en 1978 (un agente de la policía secreta búlgara le disparó un perdigón lleno de ricina en la pierna, mientas caminaba por una calle de Londres. Markov murió pocos días después). Más reciente, en el 2013, el entonces presidente Barack Obama recibió cartas anónimas contaminadas con ricina. Desde el punto de vista de armas biológicas, no es la más potente, pero sí muy fácil de preparar, ya que la planta de ricina se puede encontrar en una casa como parte de la decoración, sin que los dueños sepan que la muerte está a unas pocas semillas de distancia.

Agatha Christie no fue una de esas personas. Ella sabía bien como aprovechar ese hecho y lo plasmó en su libro Matrimonio de sabuesos, una colección de cuentos con la pareja de detectives Tommy y Tuppence Beresford. Entre ellos encontrarán La muerte en acecho, el caso de una heredera que recibe una caja de chocolates de regalo, solo para descubrir que estaban envenenados con arsénico y que el asesino, de seguro, era alguien dentro de su casa. Ellos aceptan el caso y viajan para reunirse con su cliente. Desafortunadamente, al llegar reciben la noticia que ella y otro miembro de la familia murieron envenenados con ricina.

La ricina es más tóxica inhalada que ingerida, pero en ambos casos, a cierta dosis, es letal. Se une a las paredes de las células y provoca la muerte celular. Si se inhala, los pulmones empiezan a fallar en menos de 10 horas, se desarrolla edema pulmonar, hipotensión y la muerte. Ingerido, provoca diarreas sanguinolentas, vómitos, caída de la presión arterial y falla hepática y renal en menos de tres días.

Curiosidades: A pesar de su peculiar modo de trabajo y de ser casi obsesiva en cuanto a los detalles (se dice que, a veces, se despertaba en medio de la noche preocupada en si lo que había escrito era posible, tras lo cual se vestía y se dirigía al hospital más cercano a consultar con expertos), no era perfecta. En este cuento cometió un error menor, pero uno muy fuera de su carácter. La muerte con ricina, como describí en el párrafo anterior, toma tiempo. En La muerte en acecho, las víctimas murieron en un par de horas. Útil considerando que los Beresford llegaban al día siguiente, pero no realista. Afortunadamente para su credibilidad, fue el único libro donde usó ricina como arma homicida.

  1. Digitalina:

Una planta nativa de Europa y del norte de África, fue llevada a América y ahora se puede encontrar desde Argentina hasta Colombia. Tiene muchos nombres (dedalera, guante de nuestra Señora, cartucho, guantelete entre otros), pero una sola toxina. Su flor y hojas contienen digitalina, una sustancia que afecta el funcionamiento cardíaco. El extracto ha sido utilizado en medicina desde hace décadas y llevan su nombre (digitálicos).

Su ingesta incrementa el calcio intracelular, lo que aumenta la intensidad de las contracciones cardíacas, y reduce el ritmo del corazón. Sin embargo, en altas dosis puede detener el corazón.

Curiosidades: Agatha Christie usó tanto la planta como la droga en sus crímenes, injertados en cuatro libros: Cita con la muerte, La casa torcida, Miss Marple y 13 problemas (cuento: La hierba mortal) y La puerta del destino.

En La puerta del destino, Tommy y Tuppence, en su última aparición, se retiran a una pequeña casa en la costa para descansar sus años dorados Allí, en un viejo ático, Tommy encuentra un libro con un mensaje que dice: “Marie Jordan no murió de muerte natural. Fue uno de nosotros”. Allí empieza su investigación, que los lleva a revelar un caso de espionaje alemán en los albores de la Primera Guerra Mundial. Los críticos no recibieron este libro con los elogios habituales y la explicación parece radicar en la avanzada edad de la escritora, que tenía 82 años (ella murió tres años después, siendo este uno de sus últimos libros. Le siguieron Telón, el libro donde muere Poirot y Un crimen dormido, que sería el último libro de Miss Marple). En La puerta del destino los detectives olvidan cosas que habían discutido en capítulos previos y cosas obvias, son pasadas por alto. Un estudio canadiense que analizó 16 libros de Agatha Christie, empezando con El misterioso caso de Style, escrito cuando ella tenía 28 años, y terminando con La puerta del destino, concluyó que en esta última el uso de palabras indefinidas (algo, nada, cualquiera) se elevó seis veces y su vocabulario (el uso de palabras diferentes) se redujo en un 20%, lo que parecía sugerir etapas iniciales de Alzheimer (condición médica que no se le llegó a diagnosticar al momento de su muerte).

  1. Cianuro:

Su veneno favorito (literariamente hablando), seguido del arsénico, la estricnina y la digitalina. Se puede obtener de las semillas de melocotones, ciruelas, albaricoques, manzanas y peras, así como de la yuca, las almendras y las nueces. Por fortuna, las cantidades de cianuro presentes en estos alimentos es tan baja, que pueden seguir consumiéndolos en grandes cantidades (dentro de lo normal) y nunca presentar los síntomas. La excepción es África, donde la mandioca o yuca forma parte de la alimentación básica de muchos pueblos. En estos sitios, las personas pueden presentar konzo, una forma crónica de intoxicación con cianuro. Se manifiesta como un desorden neurológico irreversible, una parálisis asimétrica que afecta más las piernas que los brazos. El nombre de la entidad significa “Piernas atadas” en yaka, un lenguaje bantú de la República Democrática del Congo y Angola.

El cianuro bloquea la cadena de transporte de electrones, sistema central en el proceso de respiración celular. Su ingesta impide que el oxígeno llevado por los glóbulos rojos pueda ser usado por las mitocondrias de las células, llevando a la muerte celular por asfixia. En los casos donde la ingesta de cianuro es mayor de 1,5 mg/kg de peso (dosis fatal), la víctima fallece de un paro cardiorrespiratorio en cuestión de minutos. Si sobrevive, puede quedar con secuelas neurológicas permanentes.

Envenenamientos con cianuro son descritos en El tren de las 4:50, Después del funeral, Matar es fácil, Miss Marple y 13 problemas (cuento: El club de los martes en la noche), Primeros casos de Poirot (cuento: Un misterio en Cornualles) y en Testigo de cargo (cuento: Accidente).

Curiosidades:

El cianuro, siendo un veneno tan efectivo, está rodeado de interrogantes. Una de las más frecuentes es: ¿A qué sabe? Tratar de responder el enigma se paga con la muerte. Por eso la respuesta viene de un suicida. El 17 de junio de 2006, un joyero de Palakkad, una ciudad al sur de la India, rentó una habitación de hotel y pidió una botella de licor. Solo, en sus aposentos, tomó una bolsa de cianuro de potasio y la disolvió en un vaso del licor. Mientras revolvía el trago con su pluma, con la que había empezado a escribir su nota de suicidio, debió metérsela en la boca distraído, lo que le impidió tener más tiempo. En su desesperación, al sentir el efecto del veneno, logró garrapatear en la nota sus últimas palabras: “Doctores, cianuro de potasio. Lo probé. Quema mi lengua y sabe acre”.

En los libros de Agatha Christie el lector sabe que el veneno en uso es cianuro, cuando la víctima, poco antes de morir, describe un olor a almendras amargas. A pesar de que no deja de ser cierto, no siempre se percibe y no todo el mundo lo puede hacer. Fue descrito por primera vez por el químico sueco Carl Scheele y solo el 40% de la población es capaz de percibir el olor. Considerando su línea de trabajo, no es de extrañar que Scheele muriera a los 43 años (posiblemente de envenenamiento con mercurio).

  1. Atropina:

Muchas plantas contienen atropina en sus hojas y frutos, pero una de las más conocidas es la Atropa belladona o, simplemente, belladona. Todas las partes de la planta son venenosas, pero son sus cerezas, de un color negro, las que representan el mayor peligro al ser consumidas.

La atropina suprime los efectos del sistema nervioso parasimpático, por lo que produce aumento de la frecuencia cardíaca, disminuye la sudoración y dilata las pupilas. Paradójicamente, a dosis más alta, reduce la frecuencia del corazón, puede provocar alucinaciones, coma y la muerte.

Podemos leer su efecto como veneno en tres libros: Muerte en el caribe, Miss Marple y trece problemas (cuento: La huella del pulgar de San Pedro, la historia del primer asesinato que resolvió Miss Marple) y en Los trabajos de Hércules (cuento: El toro de Creta).

Curiosidades:

El nombre de la planta tiene dos orígenes. Belladona deriva del italiano y significa “Bella Dama”, para hacer referencia a su efecto en las mujeres. En forma de tintura era usado en Venecia para dilatar las pupilas, lo que, según la costumbre de la época, las hacía ver más hermosas. Atropa deriva del nombre propio Atropos, una de las tres Moiras, quien, con su tijera, cortaba el hilo de la vida y decidía la forma de morir de cada individuo.

Como veneno, la belladona se ha cobrado la vida de personajes históricos, como el emperador romano Claudio (68 AC), y hasta a ejércitos enteros. Se dice que Duncan I, rey de Escocia (1034-1040), les dio de tributo a una hueste danesa barriles de vino llenos de jugo de belladona.

La fruta es, según la leyenda popular, propiedad del Diablo. Si se la comen, deben estar preparados para ver al Maligno cara a cara. Siguiendo la misma línea, es parte de los ungüentos usados por las brujas para poder volar.

  1. Cicuta:

Es una planta más en una amplia familia que incluye el perejil, las zanahorias y el rábano salvaje. Sin embargo, la cicuta es la oveja negra de la familia. Contiene varios peligrosos alcaloides neurotóxicos, siendo el más relevante la conina o cicutina. Su consumo altera el funcionamiento del sistema nervioso, provocando una parálisis ascendente. En el proceso, detiene el funcionamiento de los músculos respiratorios, lo que termina con la muerte del afectado por asfixia.

Agatha Christie la usó en su obra Cinco cerditos, donde el asesino puso cicuta en la cerveza de la víctima.

Curiosidades:

Sócrates, el filósofo griego, es solo el nombre más célebre de un largo listado.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           La cicuta era el arma preferida para ejecutar la pena capital, pero más importante, el estado repartía cicuta en el pueblo, para que se pudieran suicidar si así lo querían (la eutanasia era muy común en la antigua Grecia).

  1. Aconitina:

El acónito es el nombre genérico de una gran familia de plantas que sobrepasa las 948 especies. Es un arbusto ornamental, sus hermosas flores decorando las paredes y esquinas de muchos jardines. Lo malo es que todas las partes de la planta, en particular las raíces, contienen aconitina, un alcaloide cardio y neurotóxico. Es considerada la planta más tóxica de Europa.

Si entra en contacto con la planta, puede presentar irritación en la piel. Si la ingiere por error (o de manera voluntaria, ya que en Asia se considera que las raíces de la planta tienen efectos benéficos) sentirá un picor que empieza en la lengua y boca, no más de 45 minutos después de la ingesta. Después de eso vendrán los vómitos, las náuseas, la debilidad muscular y los hormigueos en la cara y extremidades, que pueden progresar hasta darle la sensación de tener el cuerpo anestesiado. En casos graves puede desarrollar dificultad respiratoria, hipotensión, fibrilación ventricular y la muerte, algo que podemos evidenciar en El tren de las 4:50, donde Agatha Christie lo utiliza en uno de sus crímenes.

Curiosidades:

El acónito es un veneno cuyo nombre resuena a lo largo de la historia, real o imaginaria. Según Ovidio, la hierba proviene de la boca de Cerbero, el perro que custodia las puertas de Hades. Teseo casi muere al tomar una copa de vino envenenado, regalo de Medea. Richard Bloom, el padre de Leopold Bloom, el personaje de Ulises de James Joyce, se suicidó usando acónito. En El crimen de Lord Arthur Saville de Oscar Wild, el personaje principal trata de envenenar a una tía con un chocolate lleno de acónito. De este lado de las páginas, Grigori Mairanovski, un bioquímico soviético que dirigió el laboratorio 1 del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKDV) durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, asesinó a decenas de disidentes y adversarios con el veneno que Agatha Christie utilizó para matar a Harold Crackenthorpe en el Tren de las 4:50.

  1. Fisostigmina:

El haba de Calabar es de origen africano, algo que no impidió su uso por la escritora en dos libros: La casa torcida y Telón. Las semillas de esta planta contienen varios alcaloides, uno de los cuales se conoce como fisostigmina o eserina, cuyos efectos son contrarios a los de la atropina. Es un inhibidor de la enzima acetilcolinesterasa, impidiendo la eliminación de la acetilcolina de la unión nerviosa. Para fines prácticos, funciona como un gas nervioso, provocando salivación excesiva, convulsiones y pérdida del control sobre el sistema respiratorio, lo que lleva a la muerte por asfixia.

Curiosidades:

En Calabar, una ciudad de Nigeria, las semillas son usadas como herramienta para administrar justicia. Si alguien es acusado de brujería, se le da de comer estas semillas. Si la persona muere, es culpable. Si sobrevive, inocente. Además, es usado en un juego mortal donde, tras partir una semilla por la mitad, dos adversarios se comen una de las partes, cantidad más que suficiente para matar a una persona, razón por las que, a veces, los dos mueren (y pierden a la vez).

  1. Nicotina:

Fumar no es saludable, algo que es conocido en las ciencias médicas desde hace décadas. Hay muchas sustancias nocivas en un cigarrillo, una de las cuales es central a la esencia del producto. La nicotina, un alcaloide presente en la hoja del tabaco, es un estimulante en bajas concentraciones, una de las razones del desarrollo de adicción al tabaco. Sin embargo, una dosis mayor, puede causar la muerte. En un principio, por su efecto estimulante, puede provocar náuseas, vómitos, sudoración excesiva, elevación de la frecuencia cardíaca o de la presión arterial. Después, se presenta el efecto contrario, por lo que la víctima presentará una reducción marcada de los latidos del corazón y de la presión arterial, depresión del sistema nervioso central, coma, dificultad respiratoria y la muerte por asfixia.  Considerando que para los tiempos de Agatha Christie la nicotina era usada como insecticida, no es de extrañar que varios crímenes se cometieran con este veneno en su célebre libro Tragedia en tres actos.

  1. Taxina:

Terminamos este viaje por los macabros corredores de los jardines mentales de la Dama del Crimen, con un veneno poco habitual, extraído del tejo, un árbol conífero propio de las regiones montañosas, que se puede encontrar en la naturaleza o como planta ornamental. Todas las partes de la planta contienen un compuesto llamado taxina, un químico con efectos cardiotóxicos. Hasta las hojas secas que se encuentran en el suelo son venenosas. De ingerirse por error (o por la mano de alguien, como ocurrió en Un puñado de centeno) el efecto puede ser rápido y el afectado morir sin dar mayores síntomas o demorar hasta varios días en fallecer. En estos casos, los síntomas incluyen náuseas, vómitos, dolores abdominales difusos, vértigo, coma y aumento inicial de la frecuencia cardíaca, para luego pasar al desarrollo de arritmias y al arresto cardíaco.

Curiosidades:

A veces, un veneno puede curar el efecto de otro veneno. En el caso de la taxina, el antídoto es la atropina, que ya mencionamos en una sección previa.

Las semillas del tejo son venenosas, lo que es una mala idea para la sobrevivencia de la planta. Por eso las semillas tienen una cubierta carnosa protectora llamada arilo, lo que permite a las aves tomarlas y llevarlas lejos, sin morir en el intento.

Su efectividad como veneno era conocida por los pueblos prerromanos del norte de Hispania (astures, cántabros y vascones). Los soldados que iban a enfrentarse a los romanos llevaban preparados a base de tejo con ellos, para poder suicidarse con rapidez en caso de ser capturados.

Para los celtas, el tejo era un árbol sagrado que asociaban con el culto a los muertos y con el último día del año, cuando se celebra la víspera de la fiesta sagrada de Samaín o Samhain, que ahora asociamos con Halloween.

Si tienen planeado viajar a Inglaterra, háganlo en septiembre. Ese mes se celebra el festival dedicado a la memoria de Agatha Christie. Aficionados al género visitan los parajes conocidos por su escritora favorita. Una de las paradas obligatorias, por supuesto, es Greenway. Si pueden hacer el paseo, que lo disfruten, pero no tanto como para olvidar que el árbol bajo el cual se cobijen o la planta con la hermosa flor que les llame la atención, puede, en el fondo, estar tratando de matarlos.

 

©Artículo: Osvaldo Reyes, 2019.

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