Thriller, esa palabra comodín por Alejandro Moreno

Thriller policíaco, thriller histórico, thriller de terror, thriller de espías, thriller psicológico, thriller erótico, thriller noir… Espera que aún no he terminado: el thriller del momento, el thriller del año, el thriller que tienes que ver, el thriller que estabas esperando, el thriller que te dejará pegado a la butaca (o a las páginas). Creo que ha quedado claro de qué voy a hablar en este artículo ¿no?

Si hace unos meses me presenté en Solo Novela Negra afirmando que no todo es novela negra (https://www.solonovelanegra.es/no-todo-es-novela-negra-por-alejandro-moreno/), en el artículo de hoy hablaré de la otra cara de la moneda: el thriller, esa palabra comodín.

Hace unos años teníamos novelas de suspense, novelas policiacas, novelas de espías, novelas de misterio y también podíamos ir al cine a ver una película de acción, cine de espías, películas de aventuras o cine de terror. Ahora ya no, ahora las editoriales (o las productoras) y la prensa se lo curra poco a la hora de catalogar o promocionar su última novela o película. Ahora todo es thriller, independientemente de la historia que nos vayan a contar.

No sé cómo será en otros países, pero en España somos muy de ensalzar lo de fuera y minusvalorar lo de aquí. Sucede en todos los campos y la literatura (o el cine) no iba a ser menos. Por eso puede ser que utilizar el término Thriller haya calado tanto. Hay que admitir que la palabra es fácil de pronunciar, tiene fuerza y además ya lo puso de moda Michael Jackson en los 80. Y si les permite a los especialistas en marketing ahorrarse calentamientos de cabeza tratando de catalogar una historia, pues miel sobre hojuelas.

Pero ¿qué es el thriller? Es imposible dar una única definición que lo englobe todo, pero digamos que el thriller es una historia de suspense con la adrenalina por las nubes. ¿Que qué es una novela de suspense? Mejor échale un vistazo a este artículo que escribí hace tiempo en el que creo que queda bastante claro (https://alejandromorenosanchez.com/suspenso-novela-de-suspense/).

Si nos centramos en el thriller en sí, lo más importante es el ritmo. Las novelas que se catalogan como thriller tienen, o deberían tener, un ritmo endiablado que no den tregua al lector y les haga pasar una página tras otra hasta llegar a un cliffhanger al final del capítulo que te obligue a seguir leyendo. En los thrillers no suele haber tiempo para perfilar a los personajes, no hay tiempo para conocerlos en profundidad, lo importante es la acción y el reloj corre en contra de los protagonistas. El peligro suele ser a gran escala o por lo menos a mayor escala de lo que sucedería en novelas más pausada: el fin del mundo, derrocar gobiernos, asuntos con la mafia, un virus bioquímico que infecte a miles de personas… cosas así. Los malos no se andan con tonterías y son muy listos, por lo menos al principio, hasta que sus planes son desarmados por los protagonistas.

Esos serían (según mis observaciones) a grandes rasgos las características de lo que se entendería por thriller. Ahora dime ¿cuántos de los últimos thrillers que has leído iban en esa dirección? ¿Y las películas? Seguro que no demasiados.

Es evidente que todo evoluciona y que las historias y el modo de contarlas cambian. Además, es imposible etiquetarlo todo porque todos los textos hacen uso de recursos comunes. Pero si el término thriller lo podríamos traducir al castellano como estremecimiento, lo mínimo que te tiene que ofrecer la trama es eso, estremecerte y mantener tu atención en (casi) todo momento.

En los últimos años me he encontrado historias protagonizadas por un médico que automáticamente eran catalogadas como thriller médico cuando nada tenía que ver con el thriller. Lo mismo me ha pasado si en la historia había un asesinato y estaba ambientada en alguna época pasad, automáticamente era un thriller histórico. Lo de thriller erótico imagino que irá en la línea de la película de los noventa, Instinto Básico, protagonizada por Sharon Stone y Michael Douglas, no lo sé porque no he leído ninguno. Y lo de thriller psicológico nunca lo he entendido, me parece la opción más genérica de todas.

En alguna ocasión yo también he caído en la tentación de definir una historia como thriller al no tener claro cómo hacerlo, quizás fuera por comodidad, tal vez por pereza o para que mi interlocutor entendiera a la primera a qué me estaba refiriendo.  Lo admito, yo también he echado mano del comodín.

Que haya un asesinato en la historia no quiere decir que sea novela negra, que aparezcan escenas de sexo no quiere decir que sea una novela erótica, que tengamos tecnología futurista no significa que estemos ante una historia de ciencia ficción y que te vendan la novela (o película) como thriller no quiere decir que no te vayas a aburrir como una ostra por la falta de acción e intriga. Es solo una etiqueta, un término del que abusan por el simple hecho de que vende. Algunos son tan vagos que ni hacen distinción entre novela negra y thriller ¿Alguien me podría explicar qué es un thriller noir? ¿La moneda completa?

 

©Artículo: Alejandro Moreno, 2020.

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