Som negra nos deja por Beckett & Hawk

Y SOM NEGRA bajó la persiana. El sueño de Miguel Ángel Díaz dijo adiós, desapareció en una tarde fría de Barcelona. Y SOLO NOVELA NEGRA estuvo allí. Queríamos rendir un homenaje merecido a un hombre que durante estos años vivió para que este género fuera importante, que sacrificó parte de sus ilusiones en un camino difícil pero igual de ilusionante. Y a fe que no estuvimos solos. La pequeña tienda se llenó de lectores, amigos, periodistas e incondicionales. Las estanterías estaban ya medio vacías, el murmullo de las voces se extendía por la sala, ese sonido casi imperceptible que delata momentos apagados que preceden a las grandes ocasiones.

Y Miguel Ángel, detrás del mostrador, con la mirada perdida entre sus pensamientos, por fin habló. Fueron palabras entrecortadas, difíciles de pronunciar, palabras llenas de emoción que a veces se mezclaban con la tristeza de aquel que sabe que ha perdido algo importante. No fue capaz de contener sus lágrimas, como los allí presentes no pudimos contener esa presión que a veces uno tiene en el pecho pero que sabe que nace en el alma. Hubo sentimiento, respeto y mucho cariño. Porque todos los allí presentes en alguna medida habíamos perdido algo también. Miguel Ángel agradeció a su familia, a sus compañeros de viaje, a sus amigos, conocidos y a los allí presentes todo el tiempo que compartieron en mantener un sueño que en aquella tarde de otoño tocaba su fin.

Cuando Miguel Ángel terminó de hablar estalló un sonoro aplauso, un aplauso que representaba el único homenaje que en aquellos instantes podíamos ofrecer. Un homenaje a una persona que luchó por sus ilusiones hasta el final, una persona que nos ha dejado un recuerdo que nunca olvidaremos, el respeto y la admiración por un buen hombre que aportó su granito de arena al género al que tanto amamos, y al que dedicamos tiempo, vida e ilusión.

Y SOM NEGRA bajó la persiana, fue una tarde triste de otoño. Pero estuvimos bien arropados, entre las estanterías, antes repletas, aún asomaban las portadas de grandes escritores que nos volvieron a llenar de ilusión. Es una sensación especial tener un libro entre las manos, poder pasar sus páginas y detenernos a leer algún fragmento. Sentir el deseo de encerrarnos dentro de nosotros mismos y viajar a esas historias repletas de vida, muerte y humanidad que todavía nos esperan.

Por eso la novela negra es como la vida, por eso somos unos incondicionales del género, lectores malditos arrastrados por las aguas siempre tumultuosas de las miles de historias que quedan impresas en el papel.

Y por eso, ya solo queda decirte, hasta pronto Miguel Ángel, ha sido un honor haberte conocido. Nos vemos en tu próximo sueño.

Y como no, compramos alguna novela que otra, comprad, comprad malditos, no cerremos más librerías, no dejemos que nos gane la decadencia.

Unas fotos de algun@s  amig@s que nos encontramos allí:

 

J. A. Beckett, Paco Atero (Negra y mortal), & Daniel L. Hawk

Graziella Moreno y Miguel Ángel Díaz, el librero y su felicidad

J. A. Beckett preguntándose si le queda algo por leer

Charo González

Los libros siempre protagonistas

Graziella Moreno ya tenía unos cuantos en la mano

Prado G. Velázquez y la solemnidad del momento

La amarga despedida de Miguel Ángel Díaz

Miguel Ángel, como te dijimos en persona, esta es tu revista, tienes tu propia sección de por vida como homenaje y por si algún día quieres retomar tu amor por el género y decides seguir reseñando o escribiendo sobre lo que te apetezca, ese día, estaremos aquí si los lectores siguen confiando en nosotros, claro.

 

©Artículo: Beckett & Hawk, 2019.

 

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