Presentación de LA SOMBRA de Yolanda Almeida por Miguel Izu

Si la pandemia de coronavirus no hubiera irrumpido en nuestras vidas esta primavera, como todas, hubiéramos acudido a un montón de presentaciones de libros en librerías, centros culturales y ferias del libro. Como el bicho y las autoridades nos han confinado en nuestros domicilios, una parte de la actividad cultural se ha tenido que trasladar a las redes sociales. Algo hemos sacado de bueno, que ahora casi todos somos más hábiles en el manejo de las herramientas informáticas que permiten las reuniones virtuales.

   Una de las muchas autoras que tuvo que cambiar de planes, forzada por las circunstancias, ha sido Yolanda Almeida (Las Palmas de Gran Canaria, 1990), escritora afincada desde hace años en Navarra, que ha publicado tres novelas negras: Asesinato en la Bahía (2015), Habitación 254 (2018) y La cuarentona (2019). Su última obra se mantiene en el género criminal, pero no es una novela sino una obra de teatro, La sombra, y la presentó a través de Instagram el pasado día 30 de abril, acompañada del también escritor Per Gaztelu que, además de hacerle preguntas, cantó acompañado de su guitarra.

Quizás sea un atrevimiento hablar de teatro en una revista digital llamada Solo Novela Negra, pero tenemos que recordar que, aunque el género negro/policíaco/criminal se cultiva fundamentalmente en la novela, el relato, el cine y la televisión, ha habido épocas en las cuales el teatro rivalizaba con la narrativa como vehículo para contar historias de crímenes y de detectives. Ha sido tan habitual que novelas o relatos fueran llevadas a la escena, como que obras de teatro se hayan convertido en películas. En el siglo XIX algunos de los primeros escritores del género firmaron tanto novelas como piezas teatrales, como Wilkie Collins, que escribió con su amigo Charles Dickens No Thoroughfare, una intriga teatral luego convertida en novela. Otro amigo de Dickens, el dramaturgo Tom Taylor, en 1863, en The Ticket-of-Leave Man, muestra a uno de los primeros detectives que protagoniza una obra de teatro. El “crime play”, casi siempre un whodunit, fue un género muy popular en la época victoriana, y lo ha seguido siendo en el Reino Unido, aunque a menudo ha tenido la consideración de un teatro comercial de puro entretenimiento y baja calidad, la misma que ha sufrido la novela negra hasta tiempos recientes. Las aventuras de Sherlock Holmes fueron representadas muy pronto en el teatro, en ocasiones con el propio Conan Doyle como autor de la adaptación, y en algunos países, como España, su popularidad llegó antes por la vía de las versiones dramáticas que por las traducciones al castellano de sus relatos y novelas. También las historias de Agatha Christie se han representado abundantemente sobre el escenario, una obra como La ratonera ha pasado a la historia por su larguísima vida en cartel. En casos como Testigo de cargo, un relato se transforma por la propia autora en obra de teatro, y esta en película bajo la dirección de Billy Wilder. Recordemos que también Crimen perfecto fue, primero, una obra de teatro de Frederick Knott, luego llevada al cine por Alfred Hitchcock. Autores dramáticos españoles tan clásicos como Jardiel Poncela, Mihura, Paso, Buero Vallejo o Sastre también escribieron tramas en torno a crímenes y detectives, a veces en tono de comedia, a veces como drama, que han sido muy representadas a lo largo del siglo XX. Por citar algunas, Eloísa está debajo de un almendro, El caso de la mujer asesinadita, Usted puede ser un asesino, Madrugada, Muerte en el barrio. En nuestro país, hoy se escribe menos que en otras épocas teatro policíaco, pero no cabe duda de que forma parte inseparable del género.

En La sombra Yolanda retoma, aunque sea en otra obra y en el género dramático que requiere unas técnicas muy diferentes, algunos de los sentimientos que ya aparecían en La cuarentona, en ambos casos hay protagonistas jóvenes angustiados por la incertidumbre que preside su vida y por la precariedad laboral. Las sombras a que alude el título son esas partes más ocultas de la personalidad que no se permite ver a los demás, pero que en determinadas ocasiones salen a la luz. El protagonista de La sombra, al inicio de la obra, confiesa a su psicóloga que cree que ha cometido un homicidio. A partir de ahí, se investiga qué es lo que ha podido suceder, sobre todo dentro del personaje, que le ha llevado a hacer esa confesión. El espectador, o el lector, puede seguir el camino del protagonista desde sus sombras hacia la luz, y preguntarse hasta qué punto comparte los mismos miedos, obsesiones y sentimientos, y también cómo encubre bajo una máscara aquello que le gusta menos de su propio carácter, cómo elabora una imagen exterior para encajar mejor en su medio social. Reconoce que la obra tiene algunos elementos autobiográficos, plasma algunas experiencias y sentimientos que ha experimentado ella misma y, que probablemente, comparta cualquier espectador o lector. En parte, escribe para dar luz a sus propias sombras.

A la pregunta de qué referentes ha tenido para escribir teatro, Yolanda mencionó Crimen y telón, de Ron Lalá, que después de ver representada compró para leer y que le sugirió que escribir una obra no le resultaría tan difícil como había pensado. También citó Hamlet, de Shakespeare, El perro del hortelano y El caballero de Olmedo de Lope de Vega entre sus obras favoritas. Entiende que las obras de teatro son un género literario más, que también se puede leer, al contrario que el guion cinematográfico.

Preguntada si siempre va a elegir el tono noir para sus escritos, sea novela o teatro, Yolanda dijo que más bien es el noir el que la elige a ella, necesita escribir sobre cosas que le hayan reconcomido previamente. Le gusta el género romántico, por ejemplo, en cine o novela, pero no le sale a la hora de escribir. Le gustaría seguir escribiendo teatro, incluyendo obras más corales (La sombra tiene solo dos personajes, lo que le ha resultado muy cómodo porque ha podido ahondar más en ellos), aunque también espera escribir novela, según en que ámbito se encuentre más cómoda en cada momento y lo que le exija cada historia. Está ya preparando la representación de La sombra para el mes de junio, que le ha permitido otra experiencia, la de dirigir, que también le está enriqueciendo mucho. De momento, debido a la pandemia, el libro está disponible solo en la web de la editorial.

 

Ficha:

La sombra

Yolanda Almeida

Letrame, 2020

ISBN: 978-84-18186-64-6

46 páginas, 135 x 200 mm, tapa blanda.

 

Sinopsis:

El miedo, la incertidumbre… Nos paralizan, nos ocultan, nos convierten en sombras de un yo que en esencia no teme a nada, que no busca la aprobación. Pero, ¿podríamos llegar a dejar de ser versiones de nosotros mismos?

 

©Artículo: Miguel Izu, 2020.

 

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