LLAMA DOS VECES POR LAURA por Ana Arroyo

Todos sabemos de la enorme influencia de la novela negra en el cine y que en relación con este género hubo un punto de inflexión decisivo en los años inmediatos al final de la Segunda Guerra Mundial debido al gran pesimismo existente en la sociedad. En concreto Hollywood se basó mucho en el trabajo de autores que escribían sobre crímenes y delitos. Algunos de los grandes clásicos de la época fueron adaptaciones de novelas de pulp y harboiled escritas por mujeres de gran talento. Sí, si ya me vais conociendo un poco, veréis que dedico algunos de mis artículos al importante, no, importantísimo papel de la mujer en la novela negra.

Ya os hablé en otra ocasión de Dorothy B. Hugues y hoy os vengo a hablar de la mujer que escribió “Laura”, o sea Vera Caspary.

Vera Caspary es uno de esos nombres que, a menudo no le suena a la gente hasta que por casualidad navegando en los mares de la novela negra un día tropiezas con él. Y es en ese momento cuando una se decide a investigar y se encuentra con “Laura”, una historia que inicialmente fue publicada por entregas en la revista Colliers en el año 1942 y al año siguiente como novela bajo el título “Llama dos veces por Laura”.  Esta novela sería llevada al cine de forma magistral, según los entendidos, por el gran Otto Preminger (y en petit comité os diré que hubo muchos desencuentros entre escritora y director a la hora de reflejar en la película lo que Vera quería, sobre todo en el papel protagonista de la mujer).

Vera llegó a convertirse en una de las escritoras y guionistas más prolíficas de la época, y sinceramente se ha hecho poca investigación sobre su trabajo y son prácticamente desconocidas por el público aficionado al género. Pero para eso llegué yo a Solo Novela Negra, para contaros todas estas cosas y que las podáis leer aquí.

En historias que normalmente tienen como protagonistas a hombres violentos y víctimas auto-engañadas, criminales, policías corruptos, asesinos y mujeres traicioneras, Vera Caspary rechaza imitar las historias que se basan en la típica rivalidad entre mujeres para conseguir al hombre. También se opone a caracterizar a sus protagonistas mediante versiones dualistas del comportamiento femenino, como la buena vs la mala, pues no consideran que sean las únicas posibilidades de comportamiento de la mujer (ojo al dato, lo sumamente progresista y actual de sus ideas para aquella época). Sus novelas combinan la búsqueda de identidad y amor de las mujeres con los complots de asesinato. El deseo de independencia es el elemento clave de muchas de sus protagonistas, cuyas historias giran en torno a mujeres que sufren algún tipo de amenaza, sin por ello ser víctimas que tienen que ser rescatadas. Y este enfoque es uno de los que personalmente más aplaudo de ella.

“Y es que Laura esconde algunos secretos, y su muerte no es más que uno de ellos…”

 

©Reseña: Ana Arroyo, 2019.

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