La vida en Blues por Beckett & Hawk

J. A. Beckett

 

Y el blues llegó como llega algo grande, pegando una patada a la puerta de tus emociones. Es difícil entender que ocurre cuando suenan sus notas. El blues es algo antiguo, algo así como la música que suena en el universo. El blues es también un grito de libertad de la África más esclava, es campo de algodón, grilletes en los pies y ansia de ser viento en el horizonte. El blues despierta esa sensación profunda que inunda los momentos más oscuros, despierta esos sentimientos ocultos por el peso de la gruesa piel que nos rodea. Es toda una experiencia escuchar a B.B. King, Willie Dixon, Robert Johnson, Muddy Waters, Etta James, Bessie Smith, Buddy Guy…. entre otros tantos que nos hacen sentir que somos seres capaces de crear lo peor y lo mejor.

Pero el blues sabe mejor con la novela negra, como un doble malta entra mejor con hielo, porque ambos comparten esa sensación única de saberse importante, de llegar hasta donde muy pocos pueden llegar. Porque ambos son frutos del árbol de la vida, porque entran sin llamar a las puertas más infranqueables del ser humano, porque te hacen olvidar que la vida es dura y que el tiempo fluye marcado por un ritmo frenético.

El blues es como ese detective que se enfrenta a lo divino y a lo humano para restablecer en el universo el equilibrio débil que rodea a la balanza de la justicia. Es como el alma de ese ser perdido que impulsado por unos valores intenta detener todo aquello malo que la sociedad ha ido anidando dentro y fuera del hombre.

Por eso hemos de sentirnos afortunados si compartimos ese amor frenético por el blues y la novela negra, porque sin duda eso nos acerca más al jardín prohibido, ese lugar que existe dentro de nosotros y de donde no habrá manzana de la discordia ni Dios que nos pueda expulsar. Nos sentimos como ese Adán y Eva rebeldes que no hacen caso a los prometidos castigos a los que somos expuestos.

Pongámonos cómodos y todo estará previsto para que surja ese momento mágico de poner un buen blues y coger entre nuestras manos un buen libro que nos haga sentir terriblemente humanos, increíblemente especiales.

 

Daniel L. Hawk

 

Unas notas de Blues sonaban inundando mi alma de desasosiego. Siempre que escudriño en mi colección de blues, no se que sorpresas me depararán las notas escogidas. Esta vez la voz rota del cantante rebusca en mi interior todo lo malo que hay en mí.

El resultado final es ver como todo se tiñe de negro y mi mano temblorosa va en busca de un buen lingotazo de whiskey. Tras el primer trago, notando como el calor reconfortante resbala por mi garganta, el cantante realiza un giro en su interpretación como queriéndome decir algo. Presto la máxima atención, mis manos ya no tiemblan en solitario, ahora lo hace todo mi cuerpo.

Me dejo llevar, me dejo inundar por el blues que me acompaña hacía la oscuridad más absoluta. Porque el blues es negro. Tan negro como el futuro que se me aproxima.

Me enfundo la chaqueta y doy con mis desgastados zapatos en el asfalto húmedo de la ciudad. Levanto la mirada, no hay estrellas en el cielo, solo negras nubes que vaticinan que la cosa no va a mejorar. Ya lo decía la canción.

Well, I was lonesome, I felt so lonesome, and I could not help but cry
All my love’s in vain

 

 

©Artículo & Relato: Beckett & Hawk, 2020.

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