El caso Galton de Ross Macdonald por Beckett & Hawk

A veces uno tiene la necesidad de dejarlo todo y volver a lo de siempre, volver a esos escritores que forjaron una forma de escribir, una forma de contar. Esos escritores que forjaron un género a golpe de palabra. Por eso no pude evitarlo y de mi biblioteca rescaté como a un náufrago a Ross Macdonald y a un libro gastado por el tiempo. Un libro pequeño de hojas amarillentas que olía a calidad. Ese libro era “El caso Galton”.

Y puedo jurar que fue una gran decisión. Necesitaba esa dosis de género negro auténtico, necesitaba sentir esos diálogos brillantes, esa historia bien trazada y esa forma de escribir diferente y auténtica. Porque los clásicos tienen esa frescura que los hacen eternos, tienen esa genialidad que consiguen que todo lo demás resulte una mera broma e los dioses.

Me sentí cómodo en su lectura, después de llevar una camisa de esparto que otros libros me habían creado, me sentí como si mi piel estuviera cubierta por una camisa de seda. Disfruté en cada párrafo, en cada diálogo, sentí sin pestañear a una época donde los amantes de lo negro queremos volver, donde queremos quedarnos. Porque de alguna manera ese era el lugar de dónde venimos, de donde nació ese sentimiento que nos une a la novela negra.

En “El caso Galton” localizar al heredero desaparecido de una de las mayores fortunas de California puede parecer una tarea rutinaria y carente de interés. Pero cuando se contrata a un detective tan dispuesto a remover cimientos como Lew Archer, uno se arriesga a darse de bruces con verdades incómodas. Un asesinato reciente, una historia demasiado perfecta y el misterio de un esqueleto descabezado veinte años atrás pondrán a Archer ante una sórdida conspiración enterrada en el lodo del olvido que amenaza con sacudir el presente tal y como lo conocemos.

Hablar de Macdonald es hablar de Archer, ese detective solitario, listo y atrevido que nos recuerda a los mejores detectives que han pasado por nuestra literatura. Es un perdedor con licencia para dejar de serlo, uno de esos tipos a los que acabas cogiéndole cariño y con el que caminas por la novela esperando que nos vuelva a sorprender una vez más.

No puedo ser objetivo con Macdonald. Porque dejar de serlo sería traicionarme y aún no he caído tan bajo. “El caso Galton” rezuma novela negra. No esperéis que se os salga el corazón, ni que la historia os lleve por mil laberintos de peligros. No. Es una novela de un gran clásico y su forma de entender el género es otra, la forma de ver la literatura es otra. Pero a cambio de todo eso tendréis calidad, tendréis esencia y por ende un fantástico dominio de la palabra escrita. Por eso amigos leed, leed porque ya sabéis que estáis malditos.

 

© Reseña: Beckett & Hawk, 2020.

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