A lo cubano

ATZIN NIETO| Corresponsal en México

 

El pasado sábado 25 de noviembre tuve el gusto de conocer al escritor cubano Lorenzo Lunar junto a su esposa, la también escritora Rebeca Murga, quienes estaban de visita por tierras mexicanas en una Feria del libro que organiza el jefe Taibo y la Brigada para Leer en Libertad, en la delegación Tlalpan. Mi curiosidad detectivesca me llevó a atravesar la ciudad con el fin de platicar un poco con el maestro Lorenzo, quien hoy en día es una de las voces imprescindibles de la narrativa cubana, y tal vez, llegar a decirle que su novela: Que en vez de infierno encuentres gloria, me había dejado un buen sabor de boca que difícilmente podría olvidar. Pensaba mencionarle que la técnica narrativa empleada para contar la historia de ese policía con aires de abogado llamado Leo Martín, me pareció bastante atractiva y original, debido a que la manera en la que va presentando a cada uno de los personajes que configuran El Barrio a lo largo de las 125 páginas, ese Barrio que le ronca a uno los cojones y en donde abundan: santeros, proxenetas, prostitutas, traficantes de droga y una gama de personajes marginales, resulta, a mi parecer, afortunada para conformar una buena novela policiaca, en donde el humor juega un papel muy importante. No estaría demás mencionarle que El Barrio que nos muestra está lejos de ser esa utopía socialista de los años cincuenta, ya que es un Barrio en donde se vive el desencanto del Periodo Especial y sobrevive gracias a diversas actividades ilegales como el robo y tráfico de productos alimenticios.
También me vino a la mente otra de sus novelas que me llamó la atención por la manera en la que combina y narra de una manera magistral, no sólo novela negra, sino el relato erótico y el drama histórico: ¿Dónde estás, corazón?, obra situada en La Habana de los noventa, en donde conocemos la historia y el romance del oficial Morales quien recibe el encargo de encontrar a un desertor, sin embargo, el muchacho que dejó la unidad es algo más que un traidor al movimiento, ya que ambos, en el pasado, desarrollaron una peculiar pasión inconfesable en ese entorno social. Podría argumentarle que el oficial Morales, protagonista de ésta obra me recordó a Zarco, aquel detective, cuarentón y gay, poco convencional que aparece en Black, black, black y posteriormente en Un buen detective no se casa jamás.

Sin embargo, cuando por fin llegué con el querido maestro Lorenzo y su compañera Rebeca, terminamos hablando sobre; el Festival Fantoches que organizan en su natal Santa Clara, el rap cubano antes y después de Los Aldeanos, la Calle Real 70, Papá Humbertico y Hermanos de Causa (Lorenzo es un amante del rap y a veces le gusta improvisar y dibujar), así como de la literatura policial contemporánea que se escribe en Cuba, su formación como narradores y la influencia que tuvo Leonardo Padura en cada uno de los escritores que ahora se dedican a escribir novela negra, todo esto compartiendo un expreso de por medio.
De igual forma, Lorenzo y Rebeca expresaron su gusto por la narrativa mexicana, y en especial por la novela policiaca contemporánea de autores como: BEF, Taibo y Esquinca.
Por último puedo decir que, la experiencia de conocer a tan grandes personas y compartir no sólo un café en un barrio como Tlalpan, sino también varias anécdotas sobre literatura, música e historias negras le ronca a uno los cojones.


 

Texto © Atzin Nieto- Todos los derechos reservados

Publicación © Solo Novela Negra- Todos los derechos reservados

 

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