La Whistlist de Noirvidad


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Año tras año, según llegan estas fechas, yo me pregunto el motivo por el que el tipo del traje rojo o los de las coronas no atinan con mis regalos. ¡Si se lo pongo facilísimo! ¿Será que les resultará tedioso recibir tantas cartas repletas de peticiones en listas interminables y como consecuencia, no prestan la atención necesaria a los encargos sugeridos?
Los imagino abriendo sobres y leyendo cartas de incesantes peticiones durante semanas. Ad infinitum. Igual que los miembros de una mesa electoral cotejando los resultados de los últimos comicios. Me dan escalofríos de solo pensarlo.
Por eso he pensado que voy a hacerles el trabajo un poquito más entretenido (maja que es una, oiga —y un pelín interesada también, no lo voy a negar—). Quizá si mis peticiones les llegan en forma de relato les presten más atención y este año consiga hacerme por fin con una biblioteca de esas que dejan la dentadura rayando el parqué. ¿Qué opináis? ¿Lo conseguiré?
Por favor, pasen y lean…
Cuando Las lágrimas de Claire Jones https://www.planetadelibros.com/libro-las-lagrimas-de-claire-jones/250380 cayeron sobre mis manos supe que ya no había remedio para mí. La súplica de sus hermosos ojos nunca tendría que ser formulada. Al menos si yo podía evitarlo.
Todo había ocurrido de manera inesperada y como consecuencia, la sucesión de acontecimientos me había dejado totalmente descompuesto, igual que un Mal Trago http://tienda.alreveseditorial.com/es/libros/det/Mal_trago/174.html excesivamente frío tras una comida copiosa.

Bettý ingresó como asesora en nuestra empresa el último otoño, pero pese a su sonrisa constante nunca se granjeó nuestra confianza. No nos impresionaron ni los méritos que avalaban su llegada ni su imagen estudiada al dedillo —siempre de Azul marino http://www.serienegra.es/articulo/novelas/nuevos_autores_novela_negra/1451/betty.html y envuelta en un perfume de violetas— con los que pretendía reafirmar su profesionalidad. Puede que fuera por su simpatía postiza o porque su ingreso en el departamento de Recursos inhumanos https://www.casadellibro.com/libro-recursos-inhumanos/9788420417837/4818365 —como lo apodamos desde su llegada— coincidió con El peor de los tiempos en la empresa. El caso es que todos la relacionábamos directamente con la espiral de despidos y procurábamos apartarnos de su camino en cuanto la veíamos atravesar el pasillo.
La nieve llegó como cada diciembre, pero en esta ocasión encontró una plantilla diezmada con el ánimo abatido. En semejantes circunstancias, Claire urdió un pasatiempo para sobrellevar el desaliento y distraernos un poco. El asunto —que yo secundé con alborozo y al que titulé inocentemente El lado oscuro https://solonovelanegra.com/un-paseo-por-el-lado-oscuro/— no era más que un documento que enlistaba un sinfín de jugarretas ideadas por la propia Claire que, de forma teórica y bastante cándida pretendían equilibrar la balanza entre los desagravios empresariales y la indefensión de los empleados de manera que, cada despido o desaire recibido pudiera ser resarcido de algún modo aunque fuera solo sobre papel. Una especie de justicia poética en la que Claire, mi Claire, era la principal abanderada.


Debo reconocer que aquel entretenimiento ideado por la mujer de mis sueños consiguió su objetivo: levantar el ánimo de todo el personal. El documento, disponible en la intranet de empleados contaba con la simpatía de todos los trabajadores. Sin embargo, en pocas jornadas, lo que había comenzado como un juego pueril para liberar tensiones tomo un matiz tétrico ya que terminó convirtiéndose en un registro macabro cuyo objetivo final no era otro que acabar con El lagarto negro http://salamandra.info/libro/lagarto-negro sobrenombre tras el que cándidamente creíamos que ocultábamos el nombre de Bettý.
No soy un monstruo https://www.planetadelibros.com/libro-no-soy-un-monstruo/221101, pero reconozco que, como todos, anhelaba el momento del almuerzo para celebrar con gran regocijo la aportación diaria que, por supuesto, superaba a la anterior en horror e ingenio. El archivo, a nuestro pesar, no pasó tan desapercibido como pretendíamos y pronto—gracias a la intervención forzosa del departamento de informática, coaccionado convenientemente para sentir sobre sus cabezas la espada de Damocles — pudimos apreciar las consecuencias de nuestro arriesgado entretenimiento.
Así, Claire, quien en última instancia constaba como la creadora del documento que había llegado a los ojos de los altos mandatarios de la empresa, fue la elegida para recibir el castigo ejemplar por tamaña afrenta. Expedientada en primer lugar y posteriormente, despedida.
“No te deseo ningún mal, tan solo Que te vaya como mereces http://www.rocalibros.com/roca-editorial/catalogo/Gonzalo+Lema/Que+te+vaya+como+mereces, fueron las últimas palabras que le dirigió a Bettý. La misma frase que todos reflejamos haber oído ante el inspector de policía que nos interrogó tras el descubrimiento del cadáver de la asesora. Bettý había muerto en extrañas circunstancias que, además, se correspondían con uno de los abundantes métodos descritos en los crímenes del archivo de Claire.
No lo dudé ni un instante. En cuanto supe que ella estaba detenida como sospechosa de asesinato, me abalancé sobre el primer Taxi http://salamandra.info/libro/taxi que cruzaba delante de la vía. Nada me preparó para el dolor que supuso ver a la mujer que amaba en aquel estado. Contrita y abatida. Aquella Claire vencida y llorosa nada tenía que ver con la que yo conocía. “Motivo, medio y oportunidad”, me dijo. Ella cumplía las tres premisas a causa de una débil coartada que nadie podía confirmar.
Tomé su rostro entre mis manos y sucumbí ante el reflejo de un futuro juntos que creí entrever en sus lágrimas. Ni en mis peores pesadillas podía haber imaginado que lo que aquellos ojos reflejaban en realidad era La jaula de sal https://www.amazon.es/JAULA-SAL-Ibon-Martin/dp/849462976X en la que gastaría mi vida.
Días después, mi abogado me mostró la cruda realidad. Ella había desaparecido. Claire no era Claire. Su verdadera identidad permanecía oculta bajo el nuevo nombre que había tomado desde que se vio envuelta en una oscura Muerte en los Hamptons https://www.amazon.es/Muerte-Hamptons-cosas-se%25C3%25B1ora-Starling-ebook/dp/B078C8H756. El asesinato, según me señaló el inspector asignado, fue un caso sin resolver que seguía abierto y las circunstancias del cruel homicidio se reproducían ahora en el crimen de Bettý .
Una suerte de Crímenes duplicados https://www.planetadelibros.com/libro-crimenes-duplicados-serie-bergman-2/216065 de los que ahora yo, gracias a mi torpe confesión, era el principal sospechoso.
Entre tanto, cada día cuando la escasa luz de la celda desaparece pienso en ella. ¿Dónde estás, Claire? ¿Dónde? Pocas preguntas para los años que me quedan entre estos barrotes. Aún no sé la respuesta pero removeré cielo y tierra hasta encontrarla. Ese e ahora mi objetivo. Dar con ella para llevarla luego al lugar Donde los escorpiones https://www.planetadelibros.com/libro-donde-los-escorpiones/213451 hallan su veneno.
¡Feliz Noirvidad y prósperas lecturas!

 

Texto © Izaskun Albéniz. Todos los derechos reservados.

Publicación © Solo Novela Negra. Todos los derechos reservados.

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