PATRICK MELROSE, la serie por Teresa Suárez
Patrick Melrose
Patrick Melrose es un aristócrata inglés que, merced a un padre violento y una madre permanentemente ebria, arrastra unos terribles traumas infantiles que intenta superar a base de drogas y alcohol.
Basada en Some Hope (trilogía del escritor britanico Edward St. Aubyn compuesta de Never Mind, Bad News y Some Hope), guion de David Nicholls, y dirigida por Edward Berger, Patrick Melrose es una miniserie de TV (2018), que comienza en el sur de Francia en la década de 1960, continúa en el Nueva York de los ochenta y acaba en Gran Bretaña a principios de la década de los 2000.
El primer episodio es asqueroso. Tan desagradable que los sesenta minutos se te hacen eternos, y son muchas las veces que estás a punto de apagar la televisión. Sigues hasta el final, pero la dureza de lo que ves es tal, que te planteas seriamente si merece la pena seguir. En vez de jóvenes marginales, caballeros de alta cuna (igual de enganchados, igual de perdidos) entonando su particular Réquiem por un sueño.
Patrick Melrose es una semblanza de la adicción que, pese a su crudeza, rezuma un particular sentido del humor.
Y sí, Benedict Cumberbatch, capaz de mantener su ironía y elegancia incluso cuando vomita o se retuerce por los suelos, víctima del síndrome de abstinencia, está impresionante en su papel de señorito borracho y drogata.
Pero lo está aun más cuando evidencia las cicatrices emocionales que le legaron sus progenitores. Ella (una irreconocible Jennifer Jason Leigh), con su falta de atención y cuidados. El (escalofriante Hugo Weaving), justificando los abusos y humillaciones a los que le sometía revistiéndolo de método educativo capaz de convertir niños mimados y enclenques en hombres fuertes. “Si puede con esto, podrá con todo”, gustaba decir su padre. Las graves secuelas son un precio menor que merece la pena pagar.
La serie está plagada de escenas que se graban en la mente del espectador.
A mí, particularmente, hay dos que me impactaron especialmente.
La primera es la cena del noble, casado con una plebeya, que tiene como invitada de honor a uno de los más controvertidos miembros de la realeza británica, la Princesa Margarita. En ese momento Patrick, que se encuentra en uno de sus habituales periodos de desintoxicación, especialmente lucido, es testigo de los peores defectos de ese grupo de privilegiados a los que pertenece. “Los nobles son los únicos comunistas que quedan, piensan que la clase lo es todo”.
La segunda sucede cuando Patrick, después de años de sufrir en silencio, decide contarle a su madre lo que su padre le hizo. La respuesta de su madre es demoledora. Los ojos se te humedecen y la angustia te encoge el corazón.
¡La historia de Patrick Melrose te desgarra!
Patrick toca fondo cuando, en cierto momento de su vida, siente que se está convirtiendo en una mezcla de su padre y su madre, con lo peor de ambos.
En Patrick Melrose hay acciones, u omisiones voluntarias, castigadas por las leyes penales. No hay asesinatos, pero si actos reprobables.
Los delitos perpetrados en la serie Patrick Melrose son de esos que, pese a entrañar premeditación y ensañamiento, no dejan cadáveres… aunque si muertos vivientes.
No obstante, pese a su dureza, la serie no está exenta de esperanza.
No es agradable, pero tienen que verla.
©Series: Teresa Suárez, 2025.
