Los cuervos (Julio Coll, 1962)

JOSÉ LUIS ORDÓÑEZ|Sevilla

En una conversación cinéfila con el actor asturiano Arturo Fernández en los micrófonos de Canal Sur Radio recordábamos hace unos años la película “Distrito Quinto” (Julio Coll, 1957), magnífica muestra de cine negro de la que, por cierto, también he tenido ocasión de escribir en Solo Novela Negra. También comentábamos entonces el talento de su director, el catalán Julio Coll, en esa y otras producciones de la época, con un claro enfoque hacia el mercado internacional, como “Un vaso de whisky” (Julio Coll, 1958) o Los cuervos (Julio Coll, 1962), de la que ahora escribo.

Es esta una película muy interesante a varios niveles y que puede ser contemplada desde ángulos diferentes: por un lado, es el drama de un magnate industrial que se entera de que le quedan pocos meses de vida y decide tomar decisiones para hundir a su empresa y a sus consejeros; por otro, es una trama negra de ramificaciones médicas con el fiel secretario del magnate haciendo todo lo posible para que su jefe amplíe el horizonte vital del que dispone. Además, todo ello es sazonado con condimentos morales (como lo demuestra la dedicatoria en off del principio: “A todas las personas honestas y trabajadoras”) y de thriller (hay más intereses en juego aparte de los que se muestran en el planteamiento de la película).

Los dos principales papeles recaen sobre el actor nacido en Argentina George Rigaud, como el magnate, y Arturo Fernández, como su eficiente y fiel escudero, capaz de remover cielo y tierra para dar con el médico capaz de solventar los graves problemas de salud del empresario. Como ya sucedía en “Distrito Quinto”, aquí Arturo Fernández, como en otras películas de la época, nos ofrece una mirada seca y turbia, espléndida, alejada de la jovialidad y el humor que le han hecho más famoso entre el público, capaz de ofrecer una interpretación llena de matices que enriquecen el visionado de este largometraje.

Poco más deberíamos comentar (ya saben, hay que evitar los spoilers), salvo que siempre es un buen momento para recuperar las obras que rodaron juntos, Julio Coll y Arturo Fernández, especialmente las mencionadas en este artículo, ejemplares muestras de cómo el cine español era capaz en aquellos años de hacer cine de género, clásico, y no solo por el blanco y negro, sino por las tramas, audaces en unos casos, claustrofóbicas en otros, pero siempre sólidas, con guiones eficaces y excelentes interpretaciones.

Como es el caso de Los cuervos, una película oscura, laberíntica y de asombrosa actualidad que no se amedrenta a la hora de mostrar la corrupción latente en el mundo empresarial.

Magnífica.

Texto © José Luis Ordóñez- Todos los derechos reservados

Publicación ©  Solo Novela Negra – Todos los derechos reservados

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