LA NOVELA DE FLOR PARODI de José Rasero Balón por Paco de Paula

La novela de Flor Parodi

José Rasero Balón Novela policíaca

Ediciones Mayi, 2019 — 200 páginas

 

 

Rasero Balón y primero fue el viento. Un levantazo. Todos con la cabeza loca. Ahora, Rasero Balón y la lluvia. Cádiz ahogado. Calles anegadas. El diluvio en diferentes formas pero persistente y la ciudad inundada. Colapsada. Sumida en una brumosa sábana gris con tintes de sudario. Vuelve Bram, Benito Bram. Tras Áticos y Viento (2015, Ediciones Mayi), primera novela donde aparece, el viejo detective gaditano sigue sin curro, abandonado por su mujer, más decrépito y solo si cabe.

Pagando a duras penas el alquiler de las cuatro paredes y el techo donde malvive. Bram y el profundo pozo del que apenas asoma su sombrero Trilby. En esta ocasión, una periodista que busca inspiración de cara a la construcción de su novela procura el encuentro de ambos. A partir del cual se convertirán en inseparables. Flor Parodi. Parche en el ojo, voz de Blues. Un misterio en sí misma. A la misma vez, Bram será contratado por un pez gordo expolítico y empresario para que investigue a su díscola hija.

Por otra parte, un inmigrante africano es asesinado por arma de fuego, a sangre fría, en mitad de la plaza de las Flores. Nadie ha visto ni sabe nada. Y la policía a sus cosas. A otras cosas. Anquilosada y regodeada en éxitos pasados. ¿Las culpas? Para un sintecho. ¿La verdad? Solo Abdoulaye, un mantero de Senegal, la conoce. Y la verdad es una sombra con brillos acerados dentro de las cuencas. La verdad es peligrosa. La verdad es un asesino suelto por Cádiz.

Tres tramas que se cruzan unas con otras con la certeza y la efectividad de las desgracias. Con ritmo donde debe. Y la pausa y la melancolía que da una lluvia sin fin y un whisky sin hielo en un catavino.

El estilo de Rasero Balón está por encima de todo. No por flaqueza en el argumento. Sino por la gran fortaleza de su música narrativa. De su sello. Irónico, a veces hilarante, a veces surrealista. Y aun así creíble. La riqueza de su lenguaje es extraordinaria. Como impecable lo escrito, la puntuación, la sensibilidad y el gusto, desde la primera a la última página.
La ciudad, su idiosincrasia, la atmósfera, lo impregnan todo. Y contagian al lector.

Desde la nostalgia de los días de chaparrones a través del cristal de una ventana hasta la locura y el caos desatados cuando las cañerías no tragan cuanto debiera. Diferentes tipos de lluvia, diferentes sentimientos. Del desasosiego a la rabia. El dibujo de sus personajes es otro de sus aciertos. Contradictorios, determinantes, leales, fuertes, pasionales y oscuros. Brillantes. Nubes negras, ánimos encapotados, pintadas rojas en paredes de versos, proclamas o insultos, las cañerías, hombres de negro, policía que está pero no está, asuntos turbios y poderes superlativos en una ciudad superada por los acontecimientos. Rasero Balón es en definitiva una suerte para los amantes del género negro.

Uno de esos escritores tocado por la varita. Llamado a convertirse en un referente no ya solo a nivel local. Un maestro, el tal JRB. Casi tres años y medio nos ha hecho esperar el autor desde Áticos y Viento para poder deleitarnos con esta nueva aventura. La novela de Flor Parodi. Y sin duda la espera ha merecido mucho la pena.

Déjense arrastrar por ella. Que está comenzando a chispear y esto es solo el principio. Abran el paraguas. O no. Lo que deseen. Porque quieran o no, no saldrán ni indemnes ni secos de esta historia. Bram les llegará muy adentro. Rasero Balón al tuétano.

 

Reseña: ©Paco de Paula, 2019.

Impactos: 201

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