LA SOMBRA DEL MIEDO de Ragnar Jonasson por Beckett & Hawk

Hoy os tengo que hablar del libro “La sombra del miedo” del desconocido, al menos para mí, Ragnar Jonasson. Era una mala noche. La lluvia atizaba con furia los cristales. El ruido incandescente de los truenos invitaba a la locura. Cogí el libro entre mis manos y pude leer en la portada “Claustrofóbica y emocionante, consigue cortar el aliento” (The Guardian) o “Apasionante. Quién lo regale no se equivocará” (Elle). Si lo dice the Guardian o Elle ¿cómo no lo voy a leer? Me puse un café descafeinado. Fue una señal. Y me dispuse a leerlo.

Cuando acabé con él ya habían pasado algunos días, había dejado de llover, había perdido la fe y estaba dispuesto a no leer jamás ni The guardian, ni Elle. Sin embargo, cambié el café por el bourbon. Sabía que lo iba a necesitar.

Quizás puedo justificarme por mi poco gusto a la novela nórdica (presuntamente) negra, quizás pueda justificarme por mi estado de ánimo o por mil cosas más. Pero me pareció una novela parecida a mi coche. Nunca acaba de arrancar del todo. Mucho humo negro, mucho ruido y muy poca velocidad.

“La sombra del miedo” como novela es un cinco raspado, una buena historia en un buen paisaje pero sin profundidad, con un encefalograma plano que nunca acaba de levantarse. Me da la sensación de oportunidad perdida, con unos personajes que no me acaban de entusiasmar, faltos de alma y de esa esencia que transforma lo normal en excelente. Pero hay una cosa que me gustó. El entorno. El pueblo islandés de Siglufiordur, donde con ese nombre, seguro que debe de haber un IKEA. Pero, eso es demasiado poco para tanto bacalao.

En Siglufjördur, un pequeño pueblo pesquero en el norte de Islandia, sólo accesible mediante un túnel, todos se conocen y nunca ocurre nada. Ari Thór, quien acaba de terminar la escuela de policía en Reykiavik, es enviado allí para su primer caso. Este sitio ideal en el que «nunca pasa nada», es hallado un cuerpo sin vida con indicios de haber sido asesinado durante sus primeros días en su puesto. Empieza así una investigación que cambiará para siempre la vida del joven Ari.

Jonasson paseó su body por Getafe Negro, otro festival de novela negra que como Siglufjördur, me deja helado y patidifuso. Espero que este escritor se haya regenerado y que este libro le haya servido para corregir todo aquello que hace que una novela negra sea un buen bourbon y no una casera con hielo.

Pero quiero que comprendáis que esta es la opinión de un lector de novela negra, y que os animo a leer la novela y a emocionaros con ella si así lo consideráis oportuno. Seguro que habrá lectores a quien le guste. Pero si alguien que come lentejas cada día, de repente le ponéis garbanzos ¿no creéis que notará la diferencia?

 

©Reseña: Beckett & Hawk, 2019.

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