El silencio y la palabra por Beckett & Hawk

En la novela negra no hay silencios, no hay espacios para el vacío. Todo lo llena la inquietud que despiertan las palabras. Cada momento, cada paso, cada respiración, cada pensamiento… todo está inundado por la mirada oculta del escritor. Ese ser demoníaco que rompe la vida de sus personajes, que desmonta las vidas de sus creaciones para robarles lo más íntimo que tienen… el silencio. Un silencio siempre roto, siempre robado por la tinta indeleble que llena sus almas de algo que nunca les pertenece, de algo que nunca poseerán, de ese algo especial que ya no les pertenecerá nunca más, el silencio.

La vida como la muerte necesita de ese espacio que consiga ocultar lo más íntimo, lo más profundo del alma humana, ese espacio que pueda ocultar de la mirada del lector los pequeños y los grandes secretos que quieren guardarse sólo para ellos. Pero son personajes de novela negra, y el asesino nunca consigue ocultar sus miserias, ni la víctima su propio dolor, ni el detective su sagaz investigación, porque las historias de los libros no tienen aquello que yo tanto amo, el silencio. El silencio para amar, el silencio para desear, el silencio para pensar, para caminar, para mirar, para soñar.

El escritor y el lector son unos ladrones de almas, de almas negras que inundan nuestras páginas, porque todo está dentro del libro, hay luz en cada frase, en cada renglón, en cada punto y en cada coma. Y el personaje, aunque ame la libertad, es incapaz de sentirse libre, forma parte de un todo que alguna vez nació en la mente de alguien que quiso contar con palabras ese silencio oculto que existe detrás de las ideas de cada escritor. Porque el silencio empieza cuando se escribe, cuando se lee, cuando se piensa. Porque el lector y el escritor tienen la suerte de poseer ese silencio que se niega en la novela negra.

Yo pido que mis personajes tengan silencios, porque quiero que sean libres, porque quiero que tengan esa parte oculta que las palabras le niegan, quiero que me sorprendan, que me lleven por sus vidas como un invitado, que crezcan con la historia y que cuando decida mirar lo que hay dentro de ellos solo encuentre silencio, ese que le niega el haber nacido en un libro.

Y yo quiero mi silencio, ese que me hace más humano, más libre, más persona, en un mundo de ruido incesante, de palabras huecas, de historias repletas de momentos siempre llenos de estruendos que nunca se terminan del todo. Pero me queda siempre la duda de si cuando cierro el libro mis personajes tendrán por fin tiempo para ellos, si por fin tendrán paz, si por fin tendrán silencio. Y eso, señores míos nunca lo sabré, nunca lo sabremos.

 

©Artículo: Beckett & Hawk, 2019.

 

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