El caso de las japonesas muertas- Reseña

‘El caso de las japonesas muertas’, de Antonio Mercero, reseñada por Antonio Parra

Título

El caso de las japonesas muertas.

Datos publicación

Alfaguara Negra. Madrid 2018. 353 págs.

Datos del autor

Antonio Mercero Santos (Madrid, 1969). Periodista de formación, en 1994 cambia de rumbo profesional y empieza a trabajar como guionista en series como Farmacia de guardia y Hospital Central (Premio Ondas 2005), entre otras. Asimismo, es autor de los guiones de las miniseries El pacto y El Rey, sobre la vida de Juan Carlos I y, en cine, ha colaborado en el guion de La vergüenza, de David Planell, y es coautor, junto a Gracia Querejeta, del guion de Quince años y un día (2013, Biznaga de Plata al mejor guion). En 2012 publicó su primera novela, La cuarta muerte, a la que siguió La vida desatenta, posteriormente ha dado a la imprenta las dos primeras entregas de la serie de Sofía Luna, El final del hombre y El caso de las japonesas muertas.

Sinopsis

Recién reincorporada a la Brigada tras la cirugía de reasignación de sexo, Sofía Luna se ve obligada a investigar un misterioso caso. ¿Quién es este asesino que escoge a sus víctimas, todas japonesas, en el centro turístico de Madrid? Todo parece apuntar hacia el peculiar mundo de los viajes turísticos organizados y el más peculiar aún de personas asexuales, un grupo que rechaza la hipersexualidad de la vida moderna y tiene como animal favorito la estrella de mar.

Luna y su equipo, al que se suma una traductora de japonés que busca algo más que colaborar, tendrán que trabajar bajo una fuerte presión mediática, sobre todo cuando desaparece la hija del embajador de Japón. A este caso, que parece irresoluble, se suma otro que golpea a la inspectora en lo más íntimo: su padre, con el que no se habla desde hace años, ha matado a un hombre, supuestamente en defensa propia.

Reseña

Sofía Luna

Encontrarse con un personaje como Sofía Luna, cuando aún trataba de ser Sofía y no Carlos, fue una auténtica delicia, vaya por delante entonces el ruego para que el lector lea en cuanto pueda la primera entrega, El final del hombre. Pero reencontrarse con ella en esta segunda trama de la serie ya supera cualquier expectativa, porque al fin se operó, ha pasado el tiempo de la recuperación y se reincorpora a sus funciones aun cuando no todas las heridas, al menos las psicológicas, estén cerradas.

Es de suponer que Antonio Mercero sabía muy bien lo que hacía cuando diseñó a un personaje que nos ha ganado a todos, conquistándonos sin que el tema de su transexualidad haya sido nada traumático, sino un hecho, capital, eso sí, en la vida del propio personaje. Que la novela negra agradece giros como estos es un hecho, que supone un guiño hacia los tiempos actuales, también, pero detrás de todo ello no podemos olvidar que hay unas tramas bien urdidas, y una prosa establecida con muy buen criterio.

Por no hablar de la galería de personajes que acompañan a Sofía, una ex mujer que ahora es su mejor amiga y confidente, un hijo que parece haber superado las reticencias iniciales a la hora de aceptar el cambio de sexo de su padre, y unos compañeros, antigua amante incluida, entre los que la nueva Sofía va calando poco a poco, pero que aún no se han desprendido del todo de los prejuicios.

Si vamos a lo magro del caso, Mercero sigue esa línea de explotar la actualidad, porque esta vez las víctimas son jóvenes japonesas de turismo por Madrid, que además han elegido la opción de la asexualidad, otra manera de vivir el sexo, o mejor dicho de vivir sin el sexo, algo que hará que la propia Sofía se entregue a más de una reflexión, porque ella misma anda buscando también su nuevo camino sexual.

Por si no fuera suficiente con la sombra de un asesino en serie, nos encontramos con un astuto giro cuando el padre de Sofía es acusado nada menos que de asesinato. El hombre que repudió a su hijo se encontrará ahora frente a una hija a la que no reconoce pero a la que pedirá el favor más difícil de su vida. Aquí entramos en otra trama que tiene que ver con la extorsión, aunque sin abandonar tampoco los tintes sexuales.

Como ven, no hay lugar para el respiro, y de ello se encarga el propio Antonio Mercero con un ritmo trepidante y una sucesión de hechos que no es que atraigan al lector, es que lo meten de lleno en el coche que comparten Sofía y Laura, y ya no le dejarán bajar hasta el final, cuando vayamos llegando a una resolución demoledora. Cada vez falta menos para la tercera entrega.

Texto: © Antonio Parra Sanz, 2018.

Impactos: 243

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