Roseanna – reseña

JIMENA TIERRA | Moralzarzal

Se llamaba Roseanna. Era una joven estadounidense, de Nebraska. Y había llegado a Suecia para encontrar la muerte a manos de alguien que viajaba con ella en un barco de pasajeros. Eso era todo lo que sabía el inspector Martin Beck sobre el cadáver que habían encontrado en el lago Vättern una tarde de julio

Maj Sjöwall y Per Wahlöö son la pareja más conocida internacionalmente de la literatura negra sueca. Sjöwall, empleada de una importante editorial, conoció en 1962 a Wahlöö, cuando este ya había publicado varios libros de temática política. Tres años después, iniciaron una brillante carrera conjunta, esencialmente dedicada al género criminal. Su obra, traducida a más de treinta idiomas, la conforman un total de diez novelas, protagonizadas por el comisario Martin Beck.


Reseña


Cuatro manos manchadas de tinta

Los periodistas y traductores suecos Maj Sjöwall y Per Wahloo inauguran la forma de escritura a cuatro manos ofreciéndonos en Roseanna la primera encrucijada de la serie de novela negra protagonizada por el inspector Martin Beck, de la Brigada Nacional de Homicidios.

Roseanna desarrolla una trama intrigante, en la que realismo y crítica social se entrelazan de modo sutil e inteligente, y crecen hasta convertirse en los verdaderos protagonistas de la historia a medida que avanza el argumento.

Escrita en 1965 bajo la influencia de nombres como Anne Holt, Jo Nesbo, Kjell Ola Dahl o Arnaldur Indridason, la pareja de autores nórdicos aprovecha la literatura como instrumento para reflejar el trato del sistema a los más desfavorecidos y, en concreto, la visibilización de la violencia machista dentro de una sociedad prejuiciosa. Ello hace que cumpla los parámetros que requiere la esencia de la novela negra. Características que, a pesar del transcurso del tiempo, no han pasado de moda.

Del inspector Martin Beck se hace preciso recalcar sus valores éticos por encima de su perspicacia. La necesidad de descubrir al criminal por respeto a la víctima, ajeno al paso del tiempo, con independencia de las dificultades que obstaculicen el trayecto. Sus movimientos a la hora de indagar sobre las pistas son lentos y sensiblemente predecibles para el lector, algo que no llama la atención, dada la fecha de la primera edición de la novela. No obstante, la fuerza del contenido social hace de la trama una obra maestra.

Sjöwall y Wahloo, además, pasean denuncia y misterio sobre paisajes realistas perfectamente identificables. En concreto, el cadáver de Roseanna aparece en el lago Vattern, siendo uno de los principales escenarios de la acción. Las localizaciones serán uno de los muchos hilos conductores de la serie, que RBA ha reeditado en su quincuagésimo aniversario.

Trescientos capítulos divididos en diez novelas, escritas a lo largo de diez años. Un cúmulo de premios cosechados, como el Svenska Dagbladet a la Mejor Novela del Año (1965), el Sherlock concedido por Expressen a la Mejor Novela Negra Sueca del Año (1968) o el Edgar Allan Poe Award a la Mejor Novela de Misterio del Año (EEUU, 1971). Inmejorables críticas por parte de autores como Henning Mankell, Stieg Larson, Michael Connelly o Fred Vargas.

Para los amantes del género noir, es fundamental que un ejemplar de Roseanna esté incluido en su biblioteca.

Texto © Jimena Tierra . Todos los derechos reservados.

Publicación © Solo Novela Negra. Todos los derechos reservados.

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