PERRO MUERTO de Boris Quercia por Beckett & Hawk

Después de leer “Perro muerto” de Boris Quercia he de reconocer que me ha creado algunas dudas en cuanto al resultado final, en cuanto a las sensaciones que me ha despertado. Esas sensaciones que todo crítico ha de tener en cuenta cuando se llega a la última página, esos sentimientos que uno ha de analizar cuando el libro se termina y cuando el vacío llena el torrente de palabras que hacía unos pocos minutos invadían mi mente como una fuente inagotable.

Por una parte, siento que me ha gustado ese lenguaje directo, sin florituras, ese hachazo de palabras que se limitan a decir y a explicar lo que sucede de una manera descarnada, sin adornos, libres de adjetivos. Ya sabéis que a mí me gusta la fórmula que se define en sujeto, verbo y predicado, lo demás son migajas que no hacen mejor el banquete servido.

Pero por otra, me sobran algunas páginas que como lector no he pedido. Hay retazos de la novela que se desvían del hilo principal y que no aportan nada a la historia que el autor explica. Me sobran los problemas sentimentales del protagonista y sus juegos sexuales que me importan muy poco y que no sirven para entender la situación del personaje central, ni su relación con la trama central del libro. Son ramificaciones que yo como lector no pido y que me apartan del núcleo duro de lo que está sucediendo. Supongo que son una manera como otra de inflar un libro que debería de engordar por sí mismo.

Perro Muerto nos habla del “poli” Santiago Quiñones, el cual pierde a un compañero en un sangriento combate contra narcotraficantes. Pero detrás de esta muerte en servicio se esconde algo más siniestro que involucra a oscuros poderes fácticos. Casi sin quererlo, Santiago tomará en sus hombros el legado de su amigo muerto, llevando su investigación a límites extremos, sumergiéndose en los peligrosos recovecos de Santiago de Chile.

Pero, en definitiva, es un libro bien escrito y con ciertos recursos que nos recuerda que su autor bebe de buenas fuentes y nos acerca un poquito más a una novela negra de cierta calidad, intentando sortear unos baches que a veces me han parecido demasiado profundos. Al menos, me ha servido para descansar de tanto thriller recibido, para leer algo negro. Pero como siempre digo, yo soy un simple lector que emite una opinión, ahora queridos adictos a la novela negra, os queda hacer vuestro trabajo. Por eso, leed, leed malditos.

 

©Reseña: Beckett & Hawk, 2021.

 

 

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