LOS MUERTOS DE LAS GUERRAS TIENEN LOS PIES DESCALZOS de Alfonso Gutiérrez Caro y Antonio Parra por Beckett & Hawk

Antonio Parra Sanz

Antonio Parra Sanz (Madrid 1965), es profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES “Mediterráneo” de Cartagena, y profesor de Escritura Creativa en ISEN Centro Universitario. Ejerce como crítico literario del suplemento cultural Ababol, del diario La Verdad, y de la revista Sólo Novela Negra, es miembro del Grupo Promotor del Proyecto Mandarache de Jóvenes Lectores y también del ELACT (Encuentro Literario de Autores en Cartagena). Es uno de los organizadores de Cartagena Negra (CTN). En su blog www.gomesycia.blogspot.com ejerce la crítica literaria y desgrana la actualidad con artículos de opinión.

Ha publicado las novelas de la serie Sergio Gomes Ojos de fuego La mano de Midas (Premio Libro Murciano del año 2015); y también Acabo de matar a mi editor y Dos cuarenta y nueve. Es autor de los libros de relatos Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos y Malas artes. Es autor también de los volúmenes de artículos La linterna mágica y Butaca de patio; y del ensayo Tres heridas (Aproximación didáctica a la Antología poética de Miguel Hernández), así como del guion cinematográfico Mala reputación.

 

Alfonso Gutiérrez Caro

Alfonso Gutiérrez caroCartagena, 1982. Es profesor de secundaria de Geografía e Historia. Tras foguearse escribiendo relatos cortos, en 2013 publicó su primera novela negra, Defecto de fábrica. Dos años después, publicaría Universo salvaje, la segunda novela protagonizada por el detective Samuel Alonso, serie continuada en 2017 por La sangre no salta.

En el mismo año participó con el relato El ascensor en la antología Cartagena Negra, y fundó junto a otros tres escritores murcianos el blog literario El quinto libro. En septiembre de 2019 se incluye su relato Prima Nocte dentro de la antología de ciencia-ficción Distopía vol. 1, editada por El quinto libro.

 

Sinopsis

 

Samuel Alonso y Sergio Gomes, dos detectives uniendo sus fuerzas en un caso complejo y lleno de sorpresas.

Samuel Alonso está fuera de juego, desahuciado de su propia vida y lamiéndose sus heridas en un retiro del que solo le sacará un favor a un pariente. Por mediación de su sobrino comenzará la búsqueda de Cristian Cruz, un díscolo chaval con una hoja de servicios en los bajos fondos de lo más nutrida para su edad, hijo de un ambicioso empresario con las manos manchadas.

Sergio Gomes estrena hábitat. Nueva ciudad, nueva relación de pareja, pero con los viejos fantasmas de siempre. Gracias a un contacto de la policía, le requieren para buscar a Carmen Pina, la hija de un gerifalte del Ministerio del Interior, experta en ocultar su verdadero rostro bajo una máscara de perfección y tópicos adolescentes.

La investigación de ambos detectives privados les llevará a codearse con mafiosos locales y políticos corruptos, pasear por hogares desestructurados y vislumbrar sueños utópicos hasta llegar al Delfín Blanco, una especie de sociedad secreta de jóvenes con un desconocido propósito e inquietantes sensaciones…

 

Dos eran dos los que le dieron al teclado

 

Cuando nosotros empezamos a escribir a cuatro manos, en la mayoría de entrevistas nos preguntaban ¿Por que? ¿Cómo era? ¿Qué dificultades entrañaba? Ahora todo eso se puede obviar ya que al carro de las cuatro manos se han subido ya tantos escritores que se ha normalizado. En nuestro caso, siempre hemos buscado que al lector le fuera casi imposible detectar las partes que escribe cada uno, aunque en algunos casos no nos haya resultado así.

Por que explico todo esto, por que me da la sensación de que aunque puedo equivocarme, me ha dado la impresión de distinguir perfectamente que parte había escrito cada uno. Eso es bueno o malo, pues no lo sé. En este caso, para la historia no me ha supuesto gran problema. La investigación de dos buenos personajes buscando una simple desaparición de jóvenes que se acaba complicando de una manera precipitada le da el gancho suficiente para tenerte atrapado entre sus páginas. Me imagino que ha sido elección de los escritores, ser fieles consigo mismos y escribir con su estilo propio, obviando a posta el estilo de su contrario.

Las partes de Antonio Parra (si me equivoco ya me disculparan), me han parecido más canónicas, más al estilo clásico de la literatura negra y las partes de Alfonso Gutiérrez quizás son más agiles, incluyendo los diálogos, donde incluso uno tiene la sensación de que los personajes cambien de peso. Ya os digo que no solo me puedo equivocar, si no que todo es subjetivo a la hora de recibir como lector una obra.

Tengo que reconocer que me la he leído casi de una sentada, y es que estos dos caballeros han ligado una buena historia con dos personajes con una buena carga vital, con un recorrido traumático, ante y durante. Si destripar nada, o al menos intentarlo, la escena de un interrogatorio en una sala de hospital me ha parecido genial.

Resumiendo, una historia interesante, bien ligada y que obliga al lector a pasar páginas sin descanso.

Pero que sabré yo, leed malditos y sacad vuestras propias conclusiones y contádnoslas en nuestras redes que son las vuestras.

 

©Reseña: Beckett & Hawk, 2022.

Impactos: 88

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