LOS ESCORPIONES de Sara Barquinero por Beckett & Hawk
LOS ESCORPIONES de Sara Barquinero
Nunca podré saber si “Los escorpiones” es uno de esos libros diferentes que de una manera casi voraz todo buen lector busca en las estanterías. Nunca podré saber si es un libro lleno de aquellas notas mágicas que se destilan a través de las letras. Nunca podré saber si Sara Barquinero, es una de esas escritoras que uno suele llevarse a la cama (en el mejor sentido del contexto) al final de una tensa jornada.
Y es que, sintiéndolo mucho, no he podido entrar dentro del libro, de la historia. Lo he intentado en varias ocasiones, pero había algo dentro de mí que se rebelaba a continuar, era una sensación nerviosa que hacía sentirme incómodo, una sensación que comenzaba con cambiar de postura en cada momento. Y lo peor de todo era cuando en medio de la lectura me daba cuenta de que estaba pensando en otra cosa. Lo siento Sara, deseaba que me encantara tu libro.
Los escorpiones de Sara Barquinero, sucumba ante el mismo mal que critica: la saturación fatigosa. El proyecto se nos presenta como la gran épica generacional, un vasto tapiz de más de ochocientas páginas donde la depresión, las adicciones, las sectas, el suicidio asistido y la filosofía se mezclan con referencias pop y teorías conspirativas. Pero el resultado no es una obra maestra de la complejidad, sino un monumento a la verbosidad donde la ambición desmedida se confunde con la falta de contención editorial. La novela se siente como un ejercicio de autoindulgencia, una oportunidad perdida donde el caudal de erudición —un torrente incesante de nombres, datos y conceptos— no ilumina el camino del lector, sino que lo anega. La constante acumulación de referencias y la intrincada estructura de metalenguaje y saltos narrativos no logran generar profundidad; por el contrario, disuelven el pulso de la historia en una prosa hinchada que estira la angustia existencial hasta el límite de la paciencia.
Los escorpiones es, en esencia, un artefacto literario más comentado que comprendido, y más admirado por su tamaño que por su verdadera e inherente excelencia. Es el epítome de una época literaria que, al querer decir absolutamente todo, corre el riesgo de no decir nada relevante.
Los protagonistas, Sara y Thomas, actúan más como portavoces de un ensayo filosófico que como personajes de carne y hueso, obligados a cargar sobre sus espaldas el peso de una trama de conspiración que, al final, se revela tan ambigua y elusiva que se siente como una retirada cobarde. La novela se agota a sí misma en un intento fallido por imitar a los grandes posmodernos, entregando una obra que confunde lo extenso con lo profundo, y lo difícil con lo brillante.
Créeme que siento escribir este artículo, creo que tienes la suficiente madera como para no haber naufragado en ese intento de rellenar páginas y páginas que no deberían haber existido. Al lector no hay que ahogarlo en letras, los grandes maestros siempre me han dicho sujeto, verbo y predicado.
Pero, aun así, recomiendo a todos nuestros lectores que lean “Los escorpiones” de Sara Barquinero. Me gustaría saber que estoy equivocado.
¡Leed Malditos!
©Reseña: Beckett & Hawk, 2025.
