LAS CINCO MUERTES DE JACINTO SAMITIER de Miguel Aguerralde por Antonio Parra
Título
Las cinco muertes de Jacinto Samitier

Datos publicación
Editorial Siete Islas. Gran Canaria 2024. 184 págs.
Datos del autor

MIGUEL AGUERRALDE (Almería, 1967) residente en Lanzarote, es maestro de Primaria y escritor de novelas de suspense y terror. Es miembro de Nocte y de ESMATER, colaborador habitual de la revista Ultratumba y de la web Paraíso4, además de articulista en la publicación local Yaiza te informa. Hasta la fecha ha publicado varias novelas más o menos cercanas al terror: ‘Claro de Luna’ y ‘Noctámbulo’, ‘Los Ojos de Dios’, ‘Caminarán sobre la tierra’ y ‘Despiértame para verte morir’. En 2014 publicó ‘En la oscuridad’ y ‘El fabricante de muñecas’, las dos primeras novelas de su personaje referencial Matt el Rojo.
Sinopsis de la obra
Carlos Barreto, Charli para sus amigos, es probablemente el peor detective que jamás haya empuñado lupa y pipa en Gran Canaria, aunque si leer novelas de misterio convalida un par de años de academia, Charli bien podría ya ser comisario.
En este caso la pandemia pilla a Barreto en Lanzarote trabajando como guardaespaldas para un anciano VIP que sale mucho en los reálitis y en la prensa rosa, y en el avión de vuelta a Gran Canaria todos los pasajeros dan positivo. A Charli le toca pasar una semana confinado en una casa de Tafira Baja, con un elenco de personajes de lo más variopinto. Una estancia que solo podría volverse más complicada si por casualidad amaneciera uno de ellos cosido a puñaladas a la más pura tradición de las novelas que Carlitos tanto adora
Reseña
ADN MONROY
Que la partida de Alexis Ravelo nos dejó huérfanos de amistad es algo irrefutable, por desgracia, pero también se llevó con él a uno de los detectives canarios más queridos, junto al Ricardo Blanco de José Luis Correa, mucho más sosegado y reflexivo, a diferencia de Eladio Monroy, a quien Alexis dotó de una zumba muy de las islas.
Ese Monroy, en cambio, va a seguir planeando por alguna que otra historia, porque Miguel Aguerralde ha creado ahora a otro sabueso isleño que tiene algunas coincidencias de carácter con el hombre de Ravelo. Algunas, ¿eh?, tampoco es que sea una copia, porque Charli Barreto tiene adn propio, y muy característico, solo que en algunos momentos su cachaza, su ironía deslenguada y la manera de encarar los casos nos traen a la memoria a aquel Monroy.
Pero vayamos a lo magro, Barreto es especial, descreído, desconfiado, ligón, muy ligón a su pesar, dice él, y sobre todo lenguaraz, porque con su propia voz golfa, atrevida y virtiólica nos cuenta sus aventuras, como este caso inicial en el que tiene que averiguar qué ha llevado a la muerte a Jacinto Samitier, a la sazón el hombre para el que trabajaba como guardaespaldas.
Miguel Aguerralde, que es un autor que algo sabe de esto del misterio, encierra, bajo coartada conronavírica, a un puñado de personajes curiosos en una finca en la que tienen que pasar la cuarentena, y donde Samitier hallará la muerte dando paso a un “whodunit” con el que rinde homenaje evidente a doña Agatha Christie. Pero ahí acaba el homenaje, porque ni Barreto pasaría el filtro del meñique levantado en el té, ni ninguno de los personajes, youtubers, influencers, cantantes, azafatas, cocineros o divas en la cuesta abajo, serían recibidos jamás por el monarca británico.
La fama, como ya se ha mencionado, es de lo más curiosa, pero muy actual también, lo cual nos demuestra la peligrosa deriva que llevamos como sociedad. Luego ya que la policía le encargue a Barreto, también confinado, la resolución del caso, es un guiño supremo por parte de Aguerralde. En definitiva, que ya no hay negritos ni pasajeros del Orient Express, sino un puñado de friquis. ¿Relacionados con el muerto…? Ahí ya tendrán que leer ustedes, no esperarán que Charli Barreto se lo dé todo hecho.
©Reseña: Antonio Parra Sanz, 2025.
