Presentación de LA MUJER DEL PANTANO de Estela Chocarro por Miguel Izu
Presentación de La mujer del pantano, de Estela Chocarro
Miguel Izu
El pasado 13 de marzo Estela Chocarro (Cárcar, 1973), acompañada del también escritor navarro Carlos Ollo Razquin, presentó en la librería Elkar Comedias de Pamplona su última obra, La mujer del pantano. Es su quinta novela publicada, tras la trilogía protagonizada por la experta en arte Rebeca Turumbay y el periodista Víctor Yoldi, El próximo funeral será el tuyo (2014), Nadie ha muerto en la catedral (2016) y Te daré un beso antes de morir (2017), y tras La mala esposa (2023), que recibió el XXV Premio Francisco García Pavón que otorga el Ayuntamiento de Tomelloso.
Carlos explicó que la primera etapa de Estela, la de su trilogía ubicada principalmente en Cárcar, se basa en recuerdos y gentes de su pueblo, en particular de algunos “abuelos”, pero ha habido un cambio importante en las siguientes novelas hacia la introspección psicológica. Estela confirmó que es así, ha ido evolucionando como escritora y le gusta afrontar retos nuevos, pero añadió que en La mujer del pantano también quería desde el principio contar una historia en un pueblo pequeño, ya que se identifica más con el modo de vida que conoció en su infancia, y reincide en poner algunos personajes de la tercera edad, le parecen muy importantes porque son quienes acumulan recuerdos y experiencia. El tema de los recuerdos, de la pérdida de los recuerdos a consecuencia de la enfermedad (por razones familiares Estela conoce y le preocupa el Alzhéimer), también le parece importante. Como en su novela anterior, tiene más peso el suspense y la intriga psicológica y menos las aventuras y las tramas policiales, se declara fan y deudora de Hitchcock, de Patricia Highsmith o de Daphne du Maurier, y ahora se siente más capaz de abordar estructuras más complejas.
Estela contó que quería localizar un pueblo a orillas de un lago o de un pantano, y un amigo aragonés le sugirió Lanuza. Como no conocía otro en Navarra, aunque luego ha sabido que hay unos cuantos, fue a conocerlo y se enamoró de él y del valle de Tena, lleva tres veranos yendo de vacaciones y piensa seguir haciéndolo. Se ha alojado en el único hotel que tiene, que sale en la novela con su nombre real con permiso de sus propietarios, que ya son amigos, aunque aclaró que en la realidad no suceden las cosas “raras” que pone en la novela ni el director ficticio es como el real. También le resultó muy interesante la historia de Lanuza; era un pueblo de montaña donde en los años 70 se decidió construir un embalse. Fue expropiado y todos sus habitantes tuvieron que abandonarlo e irse a vivir a otros lugares. Luego resultó que los cálculos de la Confederación Hidrográfica del Ebro, de que todo el pueblo quedaría sumergido, no eran correctos, y una buena parte quedó en la orilla, sin que le alcanzara el agua. Más de veinte años después de irse, los antiguos vecinos lograron que la Confederación les devolviera sus casas, algunos volvieron y reconstruyeron el pueblo. Estela sitúa la acción en 2002, cuando todavía eran muy pocos los vecinos que habían regresado, porque le viene muy bien para la trama que quiere contar. El sentido de pérdida que sufrieron, y que le han trasmitido, lo ha reflejado en algunos de los personajes de la novela. Las circunstancias del pueblo también le permiten tratar, a través de los protagonistas, el tema de la soledad, sea buscada o sea impuesta, aunque también refleja el control inevitable que se da entre los vecinos de un lugar tan pequeño.
Según dijo Estela, inicialmente pensó en escribir una historia de fantasmas, de presencias extrañas, y se documentó sobre ello, aunque finalmente optó por una novela de intriga y solo hay unas pocas pinceladas de sucesos anormales, pero principalmente en la mente de la protagonista, dejando la duda de hasta qué punto están en la realidad. Parte de la historia se fundamenta en cierta confusión sobre qué es y no es real, en el fenómeno habitual de que distintas mentes perciben distintas realidades. En todo caso, ha querido mantenerse dentro de los límites de lo verosímil. La realidad suele superar a la ficción, pero el escritor tiene que autolimitarse y poner solamente cosas que el lector pueda aceptar. Por otro lado, la realidad suele ser más fea, más aburrida, y en la ficción hay que adornarla para que resulte atractiva.
Para finalizar la presentación, Carlos sometió a Estela a una versión propia del famoso cuestionario de Proust:
—¿Principal rasgo de tu carácter? La empatía.
—¿Qué cualidad aprecias más en una persona? La amabilidad, me conformo con que la gente sea amable.
—¿Qué esperas de tus amigos? Que se alegren conmigo.
—¿Tu principal defecto? Soy demasiado sensible, sufro mucho y sin razón.
—¿Tu ocupación favorita? Varias: leer, escribir, ir al monte, a la playa, estar con los amigos…
—¿Tu ideal de felicidad? Echar unas risas con los amigos o con mis hijos.
—¿Tus autores favoritos? Joyce Carol Oates, Denis Lehane, Maggie O’Farrell, Elizabeth Strout, Carlos Ollo…
—¿Un héroe de ficción? Superman, es el más humano.
—¿Una heroína? No tengo heroína de ficción; de la realidad, Marie Curie o las hermanas Brontë, tuvieron que luchar mucho en una época en que no se reconocía a las mujeres.
—¿Tu músico favorito? Michael Jackson. El día que murió lloré.
—¿Tu pintor preferido? Roy Lichtenstein y Andy Warhol, me gusta mucho el color.
—¿Tu héroe de la vida real? Christopher Reeves, casualmente Superman en el cine, pero por su lucha contra la enfermedad después de su accidente.
—¿Qué hábito ajeno no soportas? La mala educación. Y la vagancia.
—¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo? Es un topicazo, pero Hitler (y sus secuaces).
—¿Qué superpoder te gustaría tener? El de Mary Poppins, hacer que se recoja toda la casa con un gesto.
—¿Cómo te gustaría morir? Dormida y sin enterarme.
—¿Cuál sería tu epitafio? Vivió su vida como una aventura.
Ficha:
La mujer del pantano
Estela Chocarro
Roca Editorial, 2025
ISBN: 9788410274983
320 páginas, 15,3 x 23 cm, tapa blanda
Sinopsis:
La muerte de Dorotea y el deseo de desaparecer propician el regreso de su nieta a la pequeña localidad de Lanuza, en Huesca. El ambiente que la recibe dista mucho de la paz que venía buscando: los vecinos la tratan con recelo y la inquilina de su abuela, una escritora de renombre con fama de rehuir la sociedad, ha dejado atrás todas sus pertenencias y ha desaparecido. Poco a poco, la curiosidad y el deseo de ahuyentar sus fantasmas despiertan en ella el impulso de apropiarse de la vida de la inquilina en una fusión de identidades que parece haber comenzado antes de su llegada al pueblo. ¿Quién es realmente la mujer que ocupa el piso de arriba? ¿Se trata de la nieta de Dorotea o de la famosa escritora? ¿Será cierto que alguien observa todos sus movimientos?
Un juego de desdoblamientos, un magistral doppelgänger, una historia repleta de giros y suspense.
©Artículo: Miguel Izu, 2025.
